jueves, junio 21, 2018
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7 productos de casa que dañan el medio ambiente

El respeto al medio ambiente cada vez está más presente en los hogares, gracias a la introducción de prácticas destinadas a reducir la huella ambiental de nuestras actividades domésticas. Hoy se ha generalizado la separación de residuos, las bombillas tradicionales se han sustituido por las de bajo consumo, las bolsas de la compra se reutilizan y existe una mayor concienciación del uso que hacemos de la energía.

Sin embargo, en los rincones de nuestras casas aún se esconden infinidad de productos que pueden ser agresivos con el medio ambiente sin que lo sepamos. Repasamos aquí algunas cosas de casa que quizá deberíamos eliminar de nuestras vidas para conseguir hogares más sostenibles.

1 Cosméticos con microesferas
Las microesferas de plástico (microbeads) comenzaron a introducirse en los productos cosméticos, de aseo y limpieza, en los años 70 del siglo XX, pero fue en la década de los 90 cuando las marcas comenzaron a incorporarlas de forma masiva. Pastas dentífricas, cremas, lociones, champús o detergentes incluían las microesferas como la gran innovación del momento para conseguir un efecto abrasivo, reemplazando a los materiales de origen natural empleados hasta entonces.

Sin embargo, ya en este siglo, los estudios han revelado que los sistemas de filtrado de aguas residuales no retienen estas partículas de tamaño inferior a un milímetro y que estos microplásticos terminan haciendo daño al medio ambiente al contaminar los hábitats marinos y sus cadenas tróficas a razón de 21 gramos por cada 200 mililitros de producto.

Actualmente las autoridades de diversos países están retirando estos cosméticos por su efecto nocivo al medio ambiente: en Estados Unidos se prohibió su fabricación en 2017 y este año desaparecerán de los estantes de los comercios. Reino Unido sigue el mismo camino, pero en cambio la Unión Europea va con retraso. A la espera de que la eliminación de estos productos se globalice, la reducción en su venta depende de que los consumidores opten por alternativas sin microesferas o de origen vegetal.

2 Cápsulas de café
Las máquinas de café de cápsulas han revolucionado los desayunos de millones de personas, ofreciendo una opción cómoda y práctica para preparar un espresso o un latte con calidad de cafetería. Datos de 2017 indican que en Estados Unidos el 29% de los consumidores de café utilizan estas máquinas y que la cifra sigue creciendo.

Sin embargo, tener la cafetería en casa tiene un costo para el medio ambiente: cada año, millones de cápsulas de aluminio o plástico acaban en los vertederos. Esta contaminación llevó en 2016 a la ciudad alemana de Hamburgo a prohibir las cápsulas de café en sus edificios públicos, al mismo tiempo que el propio exCEO de Nespresso, Jean-Paul Gaillard, calificaba de “desastre” la polución causada por estos residuos.

Como respuesta a las críticas, la compañía propiedad de Nestlé puso en marcha una campaña de reciclaje de sus cápsulas de aluminio. Mientras, la imaginación popular ha convertido las cápsulas de café en uno de los materiales preferidos por los artesanos del reciclaje.

3 Toallitas húmedas
Comenzaron siendo una ayuda inestimable para padres y madres a la hora de enfrentarse al turbio momento del cambio de pañal del bebé, pero pronto comenzaron a reinventarse como desodorantes, desmaquillantes, desinfectantes y sustitutos del jabón de manos, e incluso como papel higiénico para los adultos.

Las toallitas húmedas se han convertido en un artículo común en cualquier hogar, pero con una consecuencia dramática: los fatbergs, inmensos acúmulos que bloquean las redes de alcantarillado y que están compuestos en un 93% por toallitas no degradables arrojadas al retrete.

Desde que en 2013 se tuvo que extraer un fatberg del tamaño de un autobús de las cloacas londinenses, numerosas ciudades en todo el mundo han sufrido este problema a escalas incluso mayores. Hoy los fabricantes tienden a ofrecer alternativas degradables y menos dañinas al espresso, pero la vuelta a las viejas costumbres es una opción siempre más ecológica.

4 Algunas lociones solares
Dado que la exposición al sol está ampliamente reconocida como un factor de riesgo de cáncer de piel, la protección solar es una práctica recomendada por cualquier autoridad sanitaria que se precie. Pero ¿con qué debemos protegernos? Los estudios emprendidos por el ecotoxicólogo Craig Downs y otros expertos han mostrado que diversos ingredientes de las lociones solares son nocivos para la vida marina, sobre todo la oxibenzona, un filtro de ultravioleta presente en multitud de estos productos y que es dañina para los corales.

En el estado de Hawái ha llegado a plantearse la posibilidad de prohibir estas lociones solares. El problema, según Downs, es que no existe una alternativa clara, ya que otros filtros pueden ser igualmente tóxicos para el espresso. Sin duda, la opción más ecológica es… la sombra.

5 Palillos desechables
La popularidad de la comida oriental en todo el mundo ha multiplicado el uso de los palillos, que en la inmensa mayoría de los casos son desechables. Parecen utensilios inocentes, pero Greenpeace advierte: los palillos son madera de usar y tirar. Según datos publicados por la organización ecologista, China produce anualmente 57,000 millones de pares de palillos, lo que requiere la tala de 3.8 millones de árboles, o más de 1.18 millones de metros cuadrados de bosque.

Para Greenpeace, la solución pasa por decir “no” a los palillos desechables. Existe además una razón humanitaria para abrazar esta opción: según Amnistía Internacional, muchos de los palillos que China exporta se producen en campos de trabajos forzados.

6 Bolsitas de té de plástico
En tiempos recientes, varias compañías fabricantes de té han reemplazado la tradicional bolsita de papel por otra de malla con un tacto más sedoso y una forma a menudo piramidal. Estas nuevas bolsitas se comercializan como la opción del gourmet, ya que suelen contener fragmentos de hoja más grandes e incluso hojas enteras.

Pero no son necesariamente más ecológicas: muchas de ellas están fabricadas con nailon o tereftalato de polietileno (PET), por lo que aumentan nuestro consumo de plástico y el deterioro al medio ambiente. Además, y dado que actualmente se recomienda reutilizar de forma limitada las botellas desechables por la posible contaminación del líquido, beber infusiones hervidas en los mismos plásticos puede no ser lo más aconsejable.

7 Purpurina
Uno de los materiales favoritos de muchos niños y niñas es el último en sumarse a la lista de las cosas de casa que pueden ser menos inocuas para el medio ambiente de lo que aparentan. Cuando una cadena de escuelas infantiles de Reino Unido decidió prescindir del uso de la purpurina por motivos ambientales, puso de manifiesto una obviedad que algunos científicos ya se habían encargado de advertir: la purpurina no es otra cosa sino pequeños fragmentos de PET, es decir, un microplástico que contamina el medio acuático como el resto de los microplásticos.

Ciertos expertos promueven una iniciativa para prohibir la purpurina plástica, mientras que otros se muestran cautos, señalando que aún no existen suficientes datos. Para quienes se adhieran al principio de precaución, las alternativas biodegradables para resguardar al medio ambiente ya están en el mercado.

Fuente: Javier Yanes para Ventana al Conocimiento

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