jueves, junio 21, 2018
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¿Cómo un trasplante de heces en el intestino podría salvarte la vida?

El trasplante de heces probablemente ganaría el título del procedimiento médico más desagradable. Más o menos es como ya te lo imaginas: se le da a una persona parte de la materia fecal de otra. El objetivo es introducir microbios que son benéficos para la salud en el sistema digestivo de un paciente. Y puede salvar vidas.

Como un incendio en un bosque
Estos trasplantes demuestran lo importantes que son para la salud los microbios, que colonizan casi todas las superficies de nuestro cuerpo. El intestino es un mundo excepcionalmente rico en el que muchas especies diferentes de microorganismos interactúan entre ellos y con los tejidos humanos.

Allá en la oscura profundidad privada de oxígeno de los intestinos, hay un ecosistema tan rico como una selva tropical o un arrecife de corales. Pero hay una bacteria llamada Clostridium difficile, denominada C. difficile, que puede tomar control y dominar el territorio intestinal. Se trata de un microbio oportunista y normalmente se hace con el poder después de que los pacientes han recibido un tratamiento con antibióticos.

Los medicamentos antibióticos son uno de los milagros de la era moderna, pero matan tanto a las bacterias malas como a las buenas. Son como un incendio en un bosque que quema el microbioma intestinal, la colección de microorganismos que allí vive. Atrás dejan un terreno microbiano chamuscado, arrasado, en el que la C. difficile florece.

Cómo se hace el trasplante de heces
La infección de C. difficile causa una fuerte diarrea que puede contener sangre e ir acompañada además de calambres abdominales y fiebre. En los casos más severos, puede ser fatal. Lo mejor que la ciencia puede ofrecer es más medicación con antibióticos, pero eso encarna la definición misma de un círculo vicioso.

Un trasplante de heces, clínicamente un “trasplante fecal de microbiota”, tiene por objetivo repoblar el intestino del paciente con los microbios de una persona sana. Normalmente se utilizan heces de un familiar, para que tengan bacterias intestinales similares.

Primero se toma una muestra, que se mezcla con agua. Algunas técnicas deshacen las heces a mano, otras utilizan una licuadora como las del hogar. Y esencialmente hay dos rutas para hacer llegar la muestra a la ubicación requerida: por la boca o por el recto. Los procedimientos varían, pero se ha experimentado con enema, colonoscopia, por vía oral con una cápsula o mediante un tubo nasogástrico o nasoduodenal.

90% de éxito, según sus promotores
La doctora Janet Jansson es una ecologista microbiana del laboratorio nacional Pacific Northwest, en el estado de Washington, en Estados Unidos, que forma parte de un equipo que está trabajando para demostrar la eficacia del trasplante de heces. Uno de los casos más impactantes que vio fue el de una mujer de 61 años que tenía una diarrea crónica de ocho meses y había perdido ya 27 kilogramos.

“Realmente estaba en una situación desesperada por algún tipo de solución, corría el riesgo de morir por una infección de C. difficile porque ningún antibiótico le daba resultado”, dijo Jansson. Fue su marido el que donó una muestra fecal para el trasplante de heces.

La propia Jansson se sorprendió ante el éxito de sus resultados. “Increíblemente, dos días después podía tener heces normales, iba al baño como cuando estaba sana, básicamente se curó”, dijo. “Esto es muy inusual. Vimos cómo pasó de un estado muy enfermizo, desde el punto de vista de las especies microbianas que tenía, a poseer un microbioma saludable que era muy parecido al de su marido”, explicó la doctora.

Sus experimentos sugieren que el trasplante de heces es eficaz en el 90% de los casos. Y el entusiasmo en este campo de la medicina ha hecho que algunas personas hagan su propia versión casera de trasplantes fecales. En Estados Unidos esta idea dio lugar a la creación de proyectos como el OpenBiome que es, esencialmente, un banco de materia fecal.

¿Tiene algún riesgo?
La interacción entre la parte humana y la parte microbiana es objeto de investigación en casi cualquier enfermedad que puedas imaginar. Se ha vinculado el microbioma a enfermedades inflamatorias intestinales, a la diabetes, al Parkinson e incluso a la depresión, el autismo y a si los medicamentos contra el cáncer son eficaces o no. Pero eso significa que también podría haber consecuencias no intencionadas a un trasplante de heces.

En 2015 hubo un informe sobre una mujer que engordó 16 kilogramos y pasó a ser clasificada como obesa a raíz de un trasplante de heces de su hija. Ya es posible hacer que un ratón adelgace o engorde mediante el trasplante de microbioma humano de una persona delgada u obesa, pero todavía no se ha determinado si eso mismo ocurre entre humanos.

También está el riesgo más obvio de transferir con el trasplante de heces microbios peligrosos que causan otras enfermedades. Por eso los científicos están tratando de alejarse de la donación fecal y más bien avanzar hacia la donación de cócteles de bacterias.

El doctor Trevor Lawley, del instituto Sanger de la Wellcome Trust de Londres, dijo que este tipo de tratamientos en el futuro deberían ser más refinados y más específicos en su objetivo. “Las heces están formadas por una comunidad indefinida, y cuando desarrollas un medicamento lo principal es la seguridad del paciente”, dijo.

“Ahora tenemos una idea de qué microbios poner, así que si hay una mezcla definida que está demostrado que es segura, entonces podemos sobrepasar esa desventaja”. Y así será probablemente el futuro de la medicina microbiana: saber cuál es exactamente el problema con el microbioma de un paciente y lidiar específicamente con él.

Fuente: BBC Mundo / James Gallagher

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