domingo, abril 22, 2018
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Confirman que los virus llevan cientos de millones de años con nosotros

Lo que no se ve no se conoce. Por eso los virus, unos minúsculos “seres” compuestos en general por una cápsula de proteínas y una mínima fracción de material genético, son todavía un auténtico enigma. De hecho, son tan pequeños que no cuentan con la maquinaria básica que tienen el resto de los seres vivos.

Lo anterior les obliga a infectar células y a insertar su material genético para conseguir que estas hagan su trabajo y que “fabriquen” virus. A veces, al hacer esto matan a las células o provocan daños que son la causa de enfermedades como la gripe, el resfriado o el ébola.

Pero lo cierto es que todo esto es solo la punta del iceberg. Se sabe con certeza que apenas conocemos a un puñado de todos los virus que existen (algunos llaman a esto “virosfera”), y que prácticamente solo conocemos a los que causan las enfermedades. Pero muchos expertos consideran que es muy probable que la inmensa mayoría sean inocuos o incluso benéficos tanto para el humano como para otros animales.

Ahora, un artículo publicado en la revista Nature ha anunciado el descubrimiento de 214 virus en 186 especies de vertebrados, en el que es uno de los estudios de este tipo más masivos hechos hasta el momento. Los hallazgos confirman que ambos han estado conviviendo desde un principio, durante cientos de millones de años.

“Es evidente que solo hemos empezado a arañar la superficie de la auténtica diversidad de los virus y que sabemos muy poco sobre los factores que le han dado forma a los ecosistemas a lo largo de la evolución”, explica Yong-Zhen Zhang, director de la investigación y científico de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de China, en Beijing. “Nuestros datos muestran que los virus de ARN que nos infectan hoy en día son muy antiguos y tienen historias evolutivas que se remontan a la aparición de los primeros vertebrados y quizás los primeros animales. Pero, por primera vez, demostramos definitivamente que tienen muchos millones de años”.

¿Qué es este ARN? Las células de cualquier animal son capaces de “traducir” el material genético de un idioma a otro: transcriben el ADN (ácido desoxirribonucleico) a ARN (ácido ribonucleico), dos largas y complejas moléculas con distinta estructura y composición química. Pues bien, hay virus, esas cápsulas cargadas con instrucciones genéticas, que llevan esa información en forma de una molécula y otros en la otra: por eso existen los virus de ADN y los de ARN.

Un enorme mundo por descubrir
Esta investigación ha rastreado el genoma de multitud de animales en busca de los rastros dejados por estos virus de ARN. En concreto, ha analizado el material genético de representantes de todas las clases de vertebrados, con excepción de los más estudiados, mamíferos y aves. Así, han analizado el genoma de 186 especies de vertebrados de peces, anfibios y reptiles. Y han encontrado 214 nuevos virus de ARN, cuando antes apenas se conocía un puñado de cada uno de estos animales.

“Este estudio muestra que apenas estamos comenzando a arañar la superficie de los descubrimientos de los virus”, coincide con Zhang Kristian Andersen, científico en el Instituto de Investigación Scripps, en la Jolla, California (Estados Unidos) y coautor de un artículo de análisis que ha acompañado en Nature la investigación de los autores chinos. “Hay muchísimos esperando a ser descubiertos. Y algunos podrían ser muy importantes para la salud y la enfermedad humanas”.

De hecho, a pesar de los esfuerzos de los investigadores, apenas han rastreado los genes del 0.5 por ciento de las 50,000 especies de vertebrados (sin contar con aves o mamíferos) que se conocen. Y, por si fuera poco, todos esos virus descubiertos son similares a otros ya conocidos, porque la técnica empleada no permite encontrar virus distintos.

En el origen de las enfermedades y de la vida
A pesar de todo, el presente estudio resulta muy interesante, especialmente porque la ciencia apenas está dando los primeros pasos en este campo. “Nuestro trabajo revela la impresionante diversidad de virus en los vertebrados, sobre todo en peces, y muestra lo ubicuos que son los virus en la naturaleza”, dice Zhang.

Además, el estudio muestra que esos virus son muy similares a agentes causantes de muchas enfermedades humanas: los recién descubiertos son parientes de la gripe, los flavivirus (zika, dengue, fiebre amarilla), filovirus (ébola, marburgo) o hantavirus (causantes de fiebres hemorrágicas).

Esto tiene interés porque la lucha contra las enfermedades de origen viral puede beneficiarse de conocer la evolución de los virus. Pero además, según Zhang, tiene otra consecuencia: “Podemos ver una gran prevalencia de ARN de origen viral en los hospedadores –los vertebrados estudiados que sufrieron infecciones en el pasado–, pero no enfermedades evidentes en estos. Por eso, debemos reconsiderarlos, no considerarlos exclusivamente como agentes causantes de infecciones. Quizás han jugado un papel muy importante en el origen y la evolución de la vida, especialmente en el desarrollo de la primera célula”.

Según explica Andersen, esto lleva a dos grandes preguntas. Una es: “¿Son los virus importantes para la evolución de los vertebrados?”. En su opinión, la respuesta es que probablemente sí: “Los humanos tenemos retrovirus integrados dentro de nuestros genomas, y sabemos que probablemente jugaron un papel en nuestra evolución controlando el funcionamiento de los genes y modificando los cromosomas”.

Virus benéficos
La segunda pregunta que plantea la larga y compleja convivencia de virus y animales no es menos interesante. Según este investigador, esta pregunta es: “¿Son los virus benéficos para los vertebrados?”. La respuesta es, de nuevo, que probablemente sí.

“Solo por dar un par de ejemplos. La mayor parte de la gente está infectada por anelovirus –un grupo descubierto hace menos de una década– y, si bien no sabemos si tienen alguna función, sabemos que son muy abundantes, así que es posible que tengan un papel benéfico», explica Andersen. “Otro ejemplo son los de la hepatitis C, que han mostrado ser benéficos y aumentar la supervivencia en personas infectadas por el VIH o el ébola”.

Los autores de este estudio usaron potentes herramientas bioinformáticas para comparar la genomas de los vertebrados con los de virus de ARN conocidos. Trazaron “árboles genealógicos”, conocidos como árboles filogenéticos, y vieron que los árboles de virus y animales evolucionaron en paralelo. Esto muestra que unos y otros convivieron durante millones de años. De hecho, sus hallazgos sugieren que los virus de ARN que infectaron a los peces probablemente dejaron los océanos cuando los primeros vertebrados colonizaron la tierra firme.

Los estudios también han mostrado que los virus de un tipo de vertebrado suelen saltar a otros tipos de vertebrados, en un fenómeno que se puede ver hoy en día en directo y que es de máxima importancia para controlar enfermedades que “saltan” desde animales a humanos, como la gripe o el ébola.

En definitiva, y tal como escribe Andersen en el artículo publicado en Nature, si llevó décadas entender la base de la evolución de los vertebrados, ahora apenas hemos comenzado a comprender la diversidad de los virus de ARN y sus complejas relaciones con humanos y otros animales.

Por este motivo, Zhang propone mejorar las técnicas de análisis y hacer trabajos mucho más extensos, implicando a varios países, para hacer una investigación a gran escala. En juego está comprender lo que no vemos pero que, de forma oculta, determina nuestra vida y la de los otros seres vivos.

Fuente: ABC España / Gonzalo López Sánchez

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