jueves, junio 21, 2018
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El orgasmo y sus secretos

Se le define como “descarga de tensiones neuromusculares” o “culminación de una sensación variable y fugaz de placer intenso que genera un estado alterado de conciencia”. Para muchas personas el orgasmo es una experiencia inolvidable, aunque difícil de describir; para otros, un auténtico misterio.

Por: Karina Galarza Vásquez

En términos fisiológicos, se le describe como una brusca descarga de la tensión acumulada durante la fase de excitación sexual. “Se trata de uno de los procesos biológicos más complejos que se conocen y se manifiesta de diferente manera entre los géneros. En las mujeres dicho impulso dura más de 30 segundos y en los hombres es más breve”, señalan los científicos Carlos Beyer Flores y Barry Komisaruk, profesores del departamento de Psicología de la Universidad de Rutgers, Nueva Jersey, respectivamente.

Los especialistas han realizado una recopilación de diversos hechos científicos en torno al orgasmo, que incluyen desde el ocurrido en animales, hasta la función de este fenómeno desde el punto de vista de la selección natural.

Femenino y masculino
La investigación de los doctores Beyer Flores y Barry Komisaruk ha sido una de las más profundas, pues también encontraron diferencias entre el orgasmo de mujeres y hombres. En el primer sector, refieren, está asociado a las contracciones de los músculos perineales y del tercio externo de la vagina, y que el número e intensidad de las mismas se vincula a la experiencia subjetiva del estallido de placer.

“Un orgasmo femenino de intensidad normal, presenta entre 5 y 9 contracciones de la vagina de entre 4 y 7 segundos de duración, mientras que si es prolongado presentaría hasta 25 o más. Lo anterior va acompañado de elevación (casi al doble de lo normal) de la presión arterial y la frecuencia cardiaca, vocalizaciones y secreción de diversas hormonas (como prolactina y oxitocina)”, informan los investigadores.

Respecto a la diferencia entre los orgasmos resultantes de la estimulación del clítoris o vagina, comentan que es resultado de la excitación de diferentes nervios en cada uno de ellos. Mientras que el primer órgano posee innervación extraordinariamente densa, principalmente del nervio pudendo (deriva de las ramas del vientre), la vagina es inervada por el nervio pélvico.

En cuanto al orgasmo masculino, comprende tres fases: emisión seminal, formación de cámara de presión en la uretra posterior, asociada al cierre del cuello de la vejiga, y expulsión del semen. Después de 2 a 4 segundos, el varón es abordado por una serie de contracciones de la uretra peneana, relacionadas con la experiencia del orgasmo.

“Las contracciones vinculadas con la expulsión seminal se desarrollan con intervalos de 0.8 segundos, frecuencia similar a la observada en la mujer, pero, tras 3 o 4 contracciones intensas, éstas disminuyen en frecuencia e intensidad”, destacan los científicos.

Sin embargo, acotan, que el orgasmo masculino no está ligado a la expulsión seminal, pues hay hombres que por razones médicas toman bloqueadores adrenérgicos y experimentan la sensación sin semen; además de que prepúberes lo viven antes de poder eyacular.

Los doctores Beyer Flores y Barry Komisaruk señalan que de manera paralela a esos cambios somáticos y viscerales, ocurre sensación mental de placer intenso “difícil de definir con precisión”. Inclusive en raros casos, algunos individuos pierden el conocimiento durante el orgasmo por algunos segundos o hasta minutos, evento que se denomina petite mort (pequeña muerte) o la mort douce (muerte dulce), que se explica por cambios cardiorrespiratorios violentos como constricción de la aorta, hiperventilación (exceso de oxigenación de la sangre) o isquemia (falta de riego) cerebral.

Otros hallazgos
Otro tópico relevante relacionado con el orgasmo es la percepción mental del mismo. Sobre ello, el doctor Carlos Beyer ha citado un estudio en el que se pidió a estudiantes universitarios de ambos sexos que describieran su experiencia del orgasmo. Posteriormente, grupo de “jueces”, entre ellos estudiantes de medicina, ginecólogos y psicólogos, revisaron las descripciones con el objetivo de determinar si sus autores eran hombres o mujeres.

No obstante, fueron incapaces de distinguir el sexo de los autores de cada descripción, por lo que el estudio concluyó que una persona es incapaz de distinguir el sexo de otra a partir de la descripción que ésta haga de sus orgasmos.

Por otra parte, también analizaron el papel de las hormonas sexuales en el comportamiento de los mamíferos, como el caso de la testosterona y deshidropiandrosterona, usados para tratar disfunciones sexuales como anorgasmia, y otras que pueden incluso inhibir el orgasmo, como la prolactina.

Reportaron que estudios recientes confirman que la testosterona mediante administración transdérmica es de utilidad para restablecer o normalizar el comportamiento sexual, incluyendo la expresión del orgasmo.

La neuroquímica del orgasmo es otro aspecto tratado profusamente por la ciencia, de acuerdo con doctores Beyer Flores y Barry Komisaruk, quienes aclararon que este conocimiento no proviene de experimentos dirigidos, sino de pacientes que se quejan de anorgasmia durante el tratamiento con algunos fármacos, entre los que se encuentran antidepresivos y psicotrópicos.

A tomar en cuenta
Si bien todos los seres humanos pueden experimentar orgasmos, existen muchas parejas que carecen de vida sexual satisfactoria. A respecto, el doctor Juan Luis Alvarez-Gayou, experto en educación sexual y director del Instituto Mexicano de Sexología (Imesex), considera que “los hombres son ignorantes en aspectos sexuales, pues aunque algunos dicen que sí, en los hechos no les importa mucho la satisfacción de su pareja, no saben acariciar ni estimular y tienden a ser eyaculadores precoces. Aunado a esto, la cualidad erótica del común de las mujeres es muy reprimida y está llena de miedos, se trata de una sexualidad sumisa, en la que espera que el hombre haga todo”.

A lo anterior se suma la falta de comunicación y honestidad, por ejemplo, muchos varones creen que la penetración es suficiente para estimular el clítoris, y no es así. Hay ocasiones en que se requiere estimulación manual o cambio de posición.

“Es importante considerar que el hombre es más visual, se puede estimular sólo con ver, pero en las mujeres no es igual. Habría que dedicar unos 15 minutos o más al preludio de besos y caricias, y luego, otros 10 minutos a la estimulación, pero no hay una receta de tiempos, sólo se sabe que mientras más minutos se inviertan en estas fases, será mejor el resultado”, advierte el director del Imesex.

Una de las maneras para manejar la situación descrita podría ser la regulación de los diferentes tiempos al tomar turnos. Primero, uno de los miembros de la pareja será quien dé placer y el otro el receptor, intercambiando luego los papeles.

De esta manera, cada uno puede recibir y disfrutar todas aquellas caricias que le resulten placenteras, teniendo además la ventaja que, como receptores, disponen del mismo tiempo para estar concentrados en su propio placer, lo que convierte a esto en una profunda y enriquecedora experiencia.

De interés
-El placer del orgasmo se siente apenas unos 12 minutos al año por persona.
-Hasta 500 músculos se contraen durante la explosión del máximo placer con hasta cuatro veces de su actividad normal máxima.
-Hasta 75% de las mujeres lo han fingido durante la relación sexual.
-Es el placer más incomprendido de la historia.

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