domingo, septiembre 24, 2017
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¿Estamos preparados para absorber la revolución tecnológica?

En occidente estamos enfrascados en una continua —y afamada— revolución tecnológica: las instituciones prometen adaptarse digitalmente, las empresas compiten por la presencia en redes sociales y los ciudadanos tratan de mantenerse al día en un mercado que anuncia cada día un nuevo objeto del futuro.

La nevera que te enviará un mensaje cuando falte leche, los taxis que no tendrán conductor, los robots que ayudarán con los deberes o los videojuegos que te llevarán durante horas a otra realidad. El ritmo es irrefrenable, pero, ¿está nuestra sociedad preparada para absorber todos estos cambios de la revolución tecnológica? Aunque no hay una única respuesta, se pueden identificar varias corrientes.

No estamos preparados, nos falta formación
Rafael Conde, doctor en Sociología y autor de Manifiesto 4.0: el necesario papel de la sociología en el equilibrio de la sociedad digital, se muestra seguro: “No, no estamos preparados para esta revolución tecnológica, principalmente porque hay preguntas que son nuevas y que no somos capaces de responder”.

Conde considera que la tecnología, en lugar de resolver los problemas que tenía la sociedad, los está acelerando: “La tecnología está incrementando las brechas. Está dejando todavía más fuera a la gente mayor, sin recursos o con discapacidad”. Esto tiene especial importancia, porque como señala este sociólogo “todas las relaciones sociales —incluso las más íntimas— se están mediando a través de la tecnología: Facebook, WhatsApp…”.

Conde reitera la necesidad de formar a la población sobre todas estas nuevas tecnologías, para poder absorber todo lo que está ocurriendo: “Para nosotros la tecnología es un cacharrito negro que no sabemos cómo funciona por dentro y, aunque no queramos, somos absolutamente dependientes de ella”.

Las redes sociales, el correo electrónico, los smartphones o Google han inundado ya nuestras vidas, sin necesidad de irse hasta el futuro. A todos ellos habrá que sumarles las transformaciones que traerán los materiales inteligentes, la inteligencia artificial o la robótica cuando se popularicen.

Nos falta formación, pero estamos preparados
Ese último es uno de los puntos más peliagudos en esta etapa de asimilación. Los robots pueden poner en peligro hasta un 56% de los trabajos actuales, según el estudio Robots and jobs: Evidence from the US de dos economistas del MIT y la Universidad de Yale. Aunque las cifras bailan según los informes, todos coinciden que su impacto va a ser innegable.

“Los ciudadanos nos vamos adaptando a los nuevos tiempos, a la revolución tecnológica, pero estamos mal equipados de cara a entender situaciones como, por ejemplo, ese desempleo inducido por los robots. Estamos fallando en hacer un buen análisis: ¿A qué ritmo se van a perder empleos? ¿Qué empleos?”, apunta Andrés Lomeña, doctor en Sociología y colaborador de Cibersomosaguas, el grupo de investigación sobre cultura digital y movimientos sociales.

No solo estamos preparados, nos está empoderando
A pesar de esta falta de información, Lomeña señala que los ciudadanos no están rechazando las tecnologías porque están “plenamente inmersos en ellas”. De la misma opinión es Adolfo Estalella, investigador postdoctoral en el CSIC, que considera que “más que los ciudadanos tengan un problema para absorber las tecnologías digitales, son las grandes instituciones las que lo tienen”. “Hay una enorme rapidez de asimilación.

Se ha reducido increíblemente lo que costó asimilar la radio, la televisión, las computadoras, Internet o el WhatsApp, progresivamente de 40 años a cuatro. Nuestras sociedades parecen ser capaces de fagocitar e incorporar cualquier tipo de tecnología”, sostiene Estalella. “Antes teníamos un despertador y ahora hemos asimilado que nuestro teléfono es despertador, cronómetro e igual, que en un tiempo, podamos manejar con él la nevera. Se trata de incorporar nuevas aplicaciones a una tecnología que ya existe”.

Este antropólogo va un paso más allá y no solo considera que los ciudadanos han sido absorbidos por la revolución tecnológica, sino que les ha permitido empoderarse, “liberar conocimiento, capacidad y hasta participar en una enciclopedia”.

Babulal Singh Neti, uno de los pocos hombres de su aldea que utiliza teléfono móvil, reconoció a The New York Times que una de las cosas más impresionantes de tener un smartphone con acceso a Internet fue precisamente eso, la liberación de conocimiento: “Fue como si nadara en un mar que no tenía fondo. Todavía no he encontrado la respuesta de quien creó la Tierra, pero sé que Google contiene la respuesta”.

Fuente: Beatriz Guillén para Ventana al Conocimiento

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