sábado, septiembre 22, 2018
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Heces de bebés pueden ser una fuente de probióticos

Los probióticos son microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio para la salud. Por esta razón su consumo se ha popularizado, al punto de que se les encuentra en yogur, encurtidos, pan e incluso en alimentos para perros. Además, en una reciente investigación se ha observado una sorprendente fuente: las heces de bebés.

Un equipo de científicos de la Escuela de Medicina Wake Forest, en Estados Unidos, ha desarrollado un “cóctel” probiótico derivado de las cepas de bacterias intestinales que se encuentran en las heces de los bebés, el cual puede ayudar a aumentar la capacidad del cuerpo para producir ácidos grasos de cadena corta (AGCC).

Importancia de los ácidos grasos de cadena corta
Estudios recientes han demostrado varias consecuencias adversas de un microbioma intestinal alterado, incluyendo enfermedades o trastornos gastrointestinales, neurológicos y metabólicos.

Los mecanismos por los cuales el microbioma intestinal afecta la fisiología del cuerpo pueden estar mediados, al menos en parte, por los AGCC, que son el producto más abundante de la fermentación bacteriana de las fibras alimentarias no digeridas.

Recientes investigaciones sugieren que los AGCC pueden modular varios factores importantes en la salud, como las células inmunitarias, los hepatocitos, los músculos, las células pancreáticas, el tejido adiposo y las células neuronales. Por lo tanto, la producción adecuada de AGCC por la microbiota intestinal es fundamental para mantener la salud.

Probióticos de origen humano
A fin de probar la capacidad de los probióticos de origen humano para cambiar el microbioma intestinal y su capacidad para crear AGCC, los científicos recolectaron muestras fecales de 34 bebés sanos. Después de seguir un robusto protocolo de aislamiento, representación y validación de seguridad de las cepas Lactobacillus y Enterococcus de origen intestinal infantil con características probióticas, los científicos eligieron las 10 más prometedoras y prepararon un “coctel probiótico”.

Para observar los efectos de esta mezcla probiótica, seleccionaron un grupo de ratones y los dividieron en dos: uno recibió una dosis única y el otro recibió cinco dosis consecutivas. Seguidamente, los investigadores inyectaron el mismo coctel, en las mismas dosis, en un medio de heces humanas.

Resultados positivos
Los científicos descubrieron que la administración de una y cinco dosis de estos probióticos seleccionados modulaba el microbioma intestinal y mejoraba la producción de AGCC en el intestino del ratón y las heces humanas.

El investigador Hariom Yadav, afiliado al Departamento de Medicina Interna y Medicina Molecular de Wake Forest y autor principal del estudio, se refirió a los resultados observados y comentó: “Este trabajo proporciona evidencia de que los probióticos de origen humano podrían explotarse como regímenes bioterapéuticos para las enfermedades humanas asociadas con el desequilibrio del microbioma intestinal y la disminución de la producción de AGCC en el intestino”.

Ante los positivos resultados obtenidos en este estudio, los autores subrayan que los probióticos de origen humano fueron obtenidos por especialistas en condiciones de laboratorio, bajo estrictos y rigurosos preceptos de seguridad, y advierten que las personas no deben considerar la idea de ingerir defecaciones infantiles bajo ninguna circunstancia, ya que eso sólo generaría consecuencias negativas.

Referencia:
Human-origin probiotic cocktail increases short-chain fatty acid production via modulation of mice and human gut microbiome. Scientific Reports, 2018. doi.org/10.1038/s41598-018-30114-4

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