domingo, abril 22, 2018
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Las tres leyes de Kepler sobre el movimiento planetario

Johannes Kepler es un hombre clave en la historia de la ciencia y de la astronomía, en particular. Fue un matemático alemán al que le interesó la astronomía desde niño. Se cuenta que antes de cumplir los 10 años había hecho anotaciones acerca del paso de un cometa y de un eclipse lunar. ¿Su aporte? Sus tres leyes sobre el movimiento de los planetas al rededor del Sol.

Nicolás Copérnico había propuesto un nuevo modelo para el Sistema Planetario Solar: el modelo heliocéntrico; es decir, uno con el Sol en el centro y los planetas girando a su alrededor. En aquella época, cuando se pretendía desvelar las leyes de la naturaleza, se tenía mucho en cuenta la filosofía y la religión predominante.

Kepler mismo era un matemático místico, creía a priori que las órbitas de los planetas debían tener formas circulares, por ser considerada ésta una forma perfecta. Sin embargo, analizando las tablas de las observaciones del astrónomo Tycho Brahe, para el que trabajó y a quien sucedió en su puesto de matemático real, llegaría a conclusiones totalmente distintas:

Primera ley de Kepler. Las órbitas planetarias son elipses con el Sol en uno de sus focos.

Segunda ley de Kepler. Un planeta barre áreas iguales en tiempos iguales cuando orbita alrededor del Sol.

Tercera ley de Kepler. Los periodos orbitales están relacionados con el tamaño de la elipse orbital, de manera que el periodo al cuadrado es directamente proporcional al cubo de la longitud del eje mayor. Traducido esto significa que si al tiempo de órbita o periodo orbital (T) lo elevamos al cuadrado (T2) y lo dividimos entre la longitud (A) del eje mayor, pero elevamos al cubo (A3), nos va a dar siempre lo mismo, una constante (C).

Lo asombroso de las leyes de Kepler es que no sólo se pueden aplicar a cualquier planeta, sino también a cualquier objeto que orbite alrededor de otro, ya sean cometas, las Lunas de otros planetas e inclusive los satélites artificiales que orbitan la Tierra siguen las leyes. Lo que se le escapó fue que lo que hacía que los planetas se muevan más rápido a medida que más cerca estaban del Sol era la gravedad.

Fuente: Científicas Mentes

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