lunes, octubre 23, 2017
Home > Grandes genios > Niels Bohr y sus contribuciones a la física

Niels Bohr y sus contribuciones a la física

Niels Bohr nació en Copenhague en 1885. Tras doctorarse en la Universidad de su ciudad natal en 1911, se dio a conocer en el ámbito científico como una firme promesa en el campo de la física nuclear.

Primero bajo la tutela de Joseph John Thomson, y después bajo las directrices de Ernest Rutherford. Amplió su saber acerca de la radiactividad y los modelos atómicos. En 1913, alcanzó la celebridad mundial con la publicación de una serie de ensayos en los que revelaba su particular modelo de la estructura del átomo.

Pero sin duda, 1922 fue su gran año. Además del nacimiento de su hijo Aage Niels Bohr, con el que colaboraría en varias investigaciones, se consagró definitivamente como científico a nivel mundial con la obtención del Premio Nobel.

Cuando se desató la II Guerra Mundial, Bohr se vio obligado a abandonar su país natal para proteger a su familia, y tras huir a Suecia, se refugió en Estados Unidos con el seudónimo de Nicholas Baker. Empezó a colaborar activamente en el denominado Proyecto Manhattan, con el que se conseguiría fabricar la bomba atómica.

Pero tras ver los devastadores resultados que la nueva arma bélica causó, Bohr regresó a Dinamarca y se dedicó a intentar convencer a sus colegas de la necesidad de usar los hallazgos de la física nuclear con fines útiles y benéficos. Falleció en Copenhague durante el otoño de 1962, a los setenta y siete años de edad, dejando para la posteridad obras tan valiosas como la Teoría de los espectros y constitución atómica (1922), El mecanismo de la fisión nuclear (1939) o Física atómica y conocimiento humano (1958).

El átomo de Bohr
El modelo se basaba en el átomo de hidrógeno y a partir de ahí el físico danés intentó explicar la estabilidad de la materia. Para ello, describió el átomo de hidrógeno con un protón en el núcleo, y un electrón girando a su alrededor.

Según Niels Bohr, los electrones giran en órbitas circulares alrededor del núcleo, ocupando la órbita de menor energía posible. Pero no todas las órbitas están permitidas, tan solo un número finito de éstas. Así, los electrones pueden saltar de un nivel electrónico a otro sin pasar por estados intermedios. Dicho salto implica emisión o absorción de un fotón, cuya energía corresponde a la diferencia de energía entre ambas órbitas.

Fuente: La Voz de Galicia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *