domingo, septiembre 24, 2017
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Nopal, el cactus que pasó de manjar a generador eléctrico

Desde los tiempos de los aztecas, el nopal es uno de los grandes protagonistas de la cultura mexicana pero, ahora, se perfila como mucho más que un manjar: como un generador de energía eléctrica. Un proyecto piloto que incluye un biodigestor capaz de transformar residuos en energía empezó a funcionar en un gran mercado de Milpa Alta, al sur de Ciudad de México.

Ahí los campesinos trabajan en sus 2,800 hectáreas dedicadas a la siembra del cactus desde el amanecer, actividad que hace de este lugar uno de los más grandes productores de nopal a nivel nacional con 200,000 toneladas anuales de las más de 812,000 que produce el país.

Aprovechar los residuos de la misma para generar energía limpia “es un proyecto importante ante la gran problemática que tiene Ciudad de México” en cuanto a contaminación, comentó Horacio Chavira, subdirector de desarrollo rural de la delegación Milpa Alta.

México fue el primer país en desarrollo que presentó voluntariamente a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) su plan de reducción de gases de efecto invernadero, con la promesa de disminuirlos en 25% para 2030 y hasta 50% para 2050. Pero por ahora, solo el 15.4% de la energía que produce México proviene de fuentes renovables y, de este rubro, sólo el 0.11% corresponde al biogás, según cifras oficiales.

De la mesa a los focos
Suema, una startup dedicada a la sustentabilidad, es la responsable de esta iniciativa que transforma los residuos del nopal a través de un biodigestor. “Desde la época prehispánica, el nopal acompaña los platillos. Por tradición y cultura lo consumimos”, recordó Israel Vázquez en la parcela donde desde hace 20 años tiene sembradíos.

Este cactus color verde encendido es la base de numerosos manjares en la vasta gastronomía mexicana. Pero, antes de ser consumido, el nopal debe ser despojado de su cáscara más gruesa y sus afiladas púas. Así, entre canastos y cubetas donde se apilan las espinosas “raquetas”, el mercado de Milpa Alta empieza su actividad cada madrugada con cientos de personas limpiando, picando y empacando la verdura, generando diariamente hasta 10 toneladas de residuos orgánicos.

En el biodigestor, estos residuos se trituran y se mezclan con “un inóculo de varias bacterias“. Posteriormente tras una digestión anaerobia a 55°C, “sale un lodo que podemos usar como un mejorador de suelos y biogás”, que se convierte en energía eléctrica, de acuerdo con Jesús Zumaya, operador de la planta.

Cuando el biodigestor de Suema alcance su nivel de estabilización, hacia noviembre próximo, se espera que diariamente procese entre tres y cinco toneladas de residuos, produzca poco más de una tonelada de mejorador de suelo y genere 170 metros cúbicos de biogás, que se transformará en 175 kilowatts-hora (suficiente para encender 9,600 focos ahorradores).

Es una “buena idea, porque el residuo servirá para algo productivo”, opinó Evangelina Lara, una comerciante de 45 años que limpia y vende nopal en el Milpa Alta. “La visión a futuro es que esta clase de proyectos se repliquen” en los más de 300 mercados de abasto popular de la capital para hacerlos autosuficientes en energía, afirmó Bernardino Rosas, director de desarrollo científico de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación de Ciudad de México.

Fuente: AFP

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