jueves, septiembre 20, 2018
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Orientación sexual, ¿cómo y cuándo se define?

No hay un consenso entre los científicos acerca de las razones exactas por las que las personas desarrollan determinada orientación sexual. Si bien, se han investigado las posibles causas genéticas, hormonales, sociales y ambientales, todavía no existe una evidencia que permita concluir que sea determinada por un solo factor.

Por: Karina Galarza Vásquez

La identidad sexual desempeña un papel importante en la vida, inicia desde el momento de nacer y en ella intervienen el sexo biológico, (hombre o mujer), así como saberse, sentirse y pensarse como tal. “Se trata de una percepción y una sensación internas, las cuales son muy subjetivas, pues indican la forma como cada quien se ve y se siente, amén de conformar la manera como nos mostramos ante los demás”, refiere el doctor Octavio Olvera Roldán, egresado de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y especialista en Sexología y terapia de pareja

Y agrega que un componente importante de dicha identidad es la orientación sexual, “que se refiere a la atracción que siente una persona por relacionarse de manera afectiva y erótica con otra. Los orígenes de dicho proceso representan todavía un misterio. No obstante, parece implicar factores biológicos, ambientales, psicológicos y sociales”.

Diferencias
De acuerdo con el Instituto Mexicano de Orientación Sexual, la orientación sexual abarca desde la homosexualidad exclusiva hasta la heterosexualidad absoluta, e incluye diversas formas de bisexualidad. En este contexto, cabe destacar la aportación del biólogo y psicólogo estadunidense Alfred Kinsey, quien se encargó de estudiar la conducta sexual de más de 18 mil personas y generó una escala de las distintas orientaciones:

Heterosexual. Sólo se relaciona eróticamente con personas del sexo opuesto, aunque puede dar muestras de afecto, como besos en la mejilla o abrazos a individuos del mismo sexo.

Heteroflexible en 2º grado. Es preferentemente heterosexual e incidentemente homosexual, por lo que se considera a sí mismo heterosexual. Sin embargo, mantiene “guardada” su otra sexualidad.

Heteroflexible en 1er grado. Puede empezar a tener interés en el mismo sexo, aunque se encuentra más orientado hacia el sexo opuesto.

Bisexual. Desea a ambos sexos y puede enamorarse de personas del mismo género, así como del opuesto.

Homoflexible. Mantienen relaciones amorosas con individuos del mismo sexo, aunque aprecian la belleza del género opuesto.

Homoflexible en 2º grado. Existe relación de enamoramiento claro con las personas de su mismo género y llegan a tener relaciones amorosas con individuos del sexo opuesto porque aún se avergüenzan de su orientación.

Homosexual. Sólo puede sostener relaciones con gente de su mismo sexo, que en el mejor de los casos también sea homosexual, pero prácticamente pudiendo ser de cualquier orientación.

De genes y hormonas
Hace más de una década el científico norteamericano Dean Hamer, genetista del Instituto Nacional del Cáncer en Bethesda, Estados Unidos, aseguró haber localizado un gen que influye sobre el comportamiento sexual, pues supuestamente había encontrado un vínculo entre el gen denominado Xq28 y la homosexualidad masculina. Dicho estudio se publicó en la revista Time y en The Journal Nature Genetics en 1995.

“Sin embargo, los científicos afirmaron que la posibilidad de que este patrón genético aparezca por casualidad es muy remota y no se pudo comprobar su existencia en lesbianas, por lo que tal hallazgo sigue siendo investigado”, señala el especialista.

A su vez, el profesor en antropología de la Universidad de Oxford, Neil Whitehead, en 1999 publicó que “la homosexualidad es determinada por la naturaleza y la educación. Sin genes, no se puede actuar en el medio ambiente, pero sin éste los genes no tienen nada sobre dónde actuar”.

Por otra parte, es importante tener presente que también se han efectuado investigaciones sobre factores hormonales. Una de ellas fue realizada por el alemán Günter Dörner, quien en la década de 1970 clasificó la homosexualidad como “pseudohermafroditismo nervioso central”.

Este concepto refiere que los hombres homosexuales tienen cerebros con los centros de apareamiento de las mujeres, pero anatomía masculina. Poseen niveles más bajos de testosterona o niveles más altos de estrógeno en el torrente sanguíneo que los heterosexuales; y que las lesbianas deben mostrar el patrón opuesto.

Debido a que dicha afirmación sacudió a la comunidad científica, en 1984, Heino Meyer-Bahlburg, neurobiólogo de la Universidad de Columbia, decidió analizar los resultados de 27 estudios realizados para probar la teoría. ¿Los resultados?, ninguno mostró hallazgos significativos, lo que responde a que consideró que fueron metodológicamente erróneos y algunos se vieron empañados por el uso de drogas psicotrópicas por parte de la muestra.

“Se han realizado una serie de estudios para tratar de demostrar la influencia que pudieran tener los niveles de hormonas en la determinación de la orientación sexual. Si esta hipótesis fuera correcta, entonces se esperaría ver una gran proporción de homosexuales con perturbación endocrina prenatal, es decir, con anomalías genitales o gonadales, pero no es así”, comenta el doctor Olvera Roldán.

A nivel cerebral
Otras investigaciones se han centrado en el estudio de las estructuras cerebrales, lo que tiene la finalidad de encontrar diferencias entre hombres y mujeres, así como entre heterosexuales y homosexuales. Se han identificado algunas pequeñas variaciones, sin embargo, la investigación no es concluyente.

Por ejemplo, Simon Le Vay, biólogo y neurocientífico británico-estadunidense efectuó el análisis del cerebro de 19 hombres fallecidos y afirmó haber encontrado “diferencias sutiles pero significativas” entre los cerebros de varones homosexuales y heterosexuales, células del hipotálamo conocidas como INAH-3.

Su trabajo fue refutado debido a que algunos científicos consideraron que su muestra había sido muy pequeña. Otros más argumentaron que algunos de los examinados habían muerto de VIH-Sida y también se comentó que aunque las diferencias en el hipotálamo pudieran presentarse antes del nacimiento, también pudieron generarse debido a causas genéticas y hasta por estrés.

Combinación de factores
“Si bien las investigaciones sobre la orientación sexual han tomado diversos rumbos, existe un consenso entre la mayoría de los especialistas de diferentes ciencias, el cual establece que en su conformación intervienen múltiples factores. En la actualidad no existen pruebas para fundamentar una teoría biológica, así como tampoco las hay para apoyar una explicación psicosocial”, acota el doctor Olvera Roldán.

En este sentido, es importante resaltar que John Money, sexólogo y profesor de psicología médica de la Universidad John Hopkins oriundo de Nueva Zelanda, investigó hasta su muerte, en 2006, los factores que originan la orientación sexual.

Determinó que todo inicia cuando ciertas hormonas inciden sobre las células cerebrales de un ser humano en el vientre materno, mismas que prolongan su influencia hasta el año y medio de vida. Lo anterior establece la predisposición hacia la masculinidad o la femineidad, ya que delimitan el desarrollo de los genitales externos. Así, cuando el sexo cerebral y el genital poseen incongruencias, se harán evidentes con el paso de los años. No obstante, esto puede estar influenciado por experiencias eróticas y, por supuesto, el ambiente.

Al respecto, la doctora Julie Harren, adscrita a la Atlantic University de Estados Unidos, indica que un modo de comprender la combinación entre naturaleza y experiencias que promueven una orientación, es mediante la siguiente ecuación:

-Genes + aspectos cerebrales + ambiente prenatal hormonal = Temperamento

-Padres (educación) + compañeros (amigos y amantes) + experiencias = Ambiente

-Temperamento + Ambiente = Orientación

Aunque no es posible establecer un único factor como el responsable de la formación de las diferentes orientaciones sexuales, es importante tener presente que de ninguna manera se trata de una preferencia, ya que los seres humanos no pueden elegir ser heterosexuales, homosexuales o bisexuales.

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