domingo, septiembre 24, 2017
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El reloj inteligente Sunu Band se convierte en los ojos de los invidentes

El dispositivo Sunu Band actúa como un sonar y vibrar con más o menos intensidad según la cercanía de los obstáculos. En este sentido, resalta el caso de Fernando Albertorio, quien es invidente y ello le dificulta abrirse paso a través de aceras abarrotadas sin chocar con nada.

Sin embargo, Albertorio tiene una especie de súper poder que lo ayuda: puede percibir todo tipo de objetos (personas, puertas, cubos de basura, postes de luz, etc.) mucho antes de tocarlos. Cofundador de una empresa llamada Sunu, no tiene realmente un sexto sentido que lo alerte de obstáculos en su camino; lo que tiene es un dispositivo en su muñeca: Sunu Band. El artefacto, desarrollado por él y otros dos cofundadores, utiliza un sensor de sonar y vibraciones sutiles para avisarle y convertirse en sus ojos.

Sunu Band, que lleva puesto todos los días, emite una onda de ultrasonido de alta frecuencia que rebota en los objetos que encuentra a su paso. El dispositivo analiza la fuerza de esa señal y, en función de lo cerca o lejos que esté el objeto, produce una vibración más fuerte o más débil.

“Ahora me siento mucho más tranquilo cuando me muevo en este tipo de espacios en los que normalmente, en lugar de caminar más rápido, estaría como, ‘uh, ¿a dónde voy?'”, explica Albertorio mientras atraviesa las concurridas calles del centro de Mountain View, en California (Estados Unidos), a la hora de la comida.

Albertorio y sus cofundadores, que participan actualmente en la aceleradora de empresas Y Combinator, esperan que su pulsera Sunu Band pueda ser útil para otras personas invidentes y con discapacidad visual. Según la Federación Nacional de Ciegos de Estados Unidos, hay diez millones de personas en esa situación en Estados Unidos. Para llegar a este mercado, la nueva empresa comenzará a comercializar su dispositivo este año a un precio aproximado de 299 dólares.

Sunu Band no es el primer dispositivo que aprovecha el sonar para ayudar a desplazarse a personas con problemas de visión. Hay personas que utilizan su propia voz para ecolocalizarse como lo haría un murciélago, es decir, reconocen su entorno a través de emitir sonidos e interpretar su eco.

También existen productos en el mercado que actúan de forma similar. En este caso, el enfoque de la start up es interesante porque es útil tanto para las personas que necesitan ayuda continua para poder caminar como para aquellas que pueden ver muy bien pero quizá necesitan un apoyo extra en ciertas situaciones (por ejemplo, los ciclistas).

Prueba en la calle
Albertorio y yo fuimos a dar un paseo para que me mostrara cómo utiliza Sunu Band. Él llevaba el dispositivo colocado de manera que, cuando su brazo estaba pegado a su costado, el sensor apuntaba hacia delante de él. Con el aparato, no tenía ningún problema en evitar todo tipo de obstáculos a medida que nos abríamos paso por aceras repletas, desde grandes máquinas de hormigón hasta ramas colgantes.

Me mostró incluso cómo podía utilizar Sunu Band para detectar la dirección en la que sea abrían las puertas al detectar las interrupciones en las vibraciones que se corresponden con los dos lados de la estructura. En una ocasión, me adelanté para presionar el botón del semáforo en un cruce, pero Albertorio me detuvo y lo hizo él mismo: había sentido el poste con el botón cuando nos acercamos.

Albertorio ha practicado incluso senderismo con Sunu Band, el cual le ayudaba a ser consciente de los bordes del sendero. Por si fuera poco, también ha corrido una carrera de cinco kilómetros con ella. “Fue increíble”, dice. “Tuve esa sensación de independencia que se siente cuando estás corriendo”.

Probé la banda Sunu y me sorprendió lo sensible y receptiva que es frente a la presencia de peatones. El dispositivo reacciona con mayor intensidad cuando caminaban hacia mí y menos a medida que se alejaban.

El dispositivo funciona con una aplicación de iPhone vinculada a través de Bluetooth, lo que le permite ajustar la intensidad de las indicaciones y controlar la duración de la batería (alrededor de cuatro horas en total, aunque si los usuarios encienden y apagan el dispositivo puede llegar hasta uno o dos días).

Con el tiempo, dice Albertorio, los planes de Sunu son poder adaptarse a aspectos como la velocidad a la que camine la persona e integrar la aplicación con servicios como Google Maps a fin de guiar a destinos concretos. Sin embargo, explica Albertorio, la aplicación no es necesaria para que Sunu Band funcione: no todo el mundo que quiera utilizarlo tiene por qué tener un teléfono inteligente.

Fuente: MIT Technology Review / Rachel Metz | traducido por Patricia R. Guevara

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