sábado, diciembre 21, 2019
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El cerebro de los invidentes puede aprender a ver

En todo el mundo más de 40 millones de personas son invidentes, y muchas de ellas no tienen esta condición desde el nacimiento, sino que la alcanzan después de muchos años de degeneración lenta y progresiva de la retina, la parte del ojo que capta las imágenes y la luz, y envía la información al cerebro.

Por eso, muchos tratamientos se centran en crear prótesis para tratar de sustituir la función de la retina. El problema es que se desconoce si el cerebro de los invidentes conserva su capacidad de procesar las imágenes después de que su retina pierda la capacidad de captar imágenes.

Por eso, un reciente estudio publicado en la revista PLOS Biology ha investigado si el cerebro es capaz de hacerlo. Y ha concluido que el órgano tiene la capacidad de aprender a ver de nuevo.

La investigación, dirigida por Elisa Castaldi y Maria Concetta Morrone, ambas investigadoras en la Universidad de Pisa, estudió la retina de varias personas afectadas por una enfermedad conocida como retinitis pigmentaria, una dolencia hereditaria en la que la retina degenera y lleva a una ceguera total.

Un cerebro plástico
Las científicas usaron la técnica de la resonancia magnética funcional para analizar la actividad cerebral de estos pacientes, después de implantarles una prótesis capaz de captar estímulos visuales y transmitirlos al cerebro, a través de sus axones (terminaciones de las neuronas) y de células ganglionares (una de las que captan las señales nerviosas de la retina de forma natural).

Descubrieron que los cerebros de los invidentes aprendieron incluso a reconocer estímulos visuales inusuales, como destellos de luz, y que su capacidad estaba relacionada con el incremento de su actividad cerebral.

Estos cambios en el cerebro se produjeron en la corteza cerebral, donde se procesa la información, y en el tálamo, una de las partes del cerebro donde primero se procesa la información cerebral. Lo interesante, es que cuanto más practicara el paciente, más actividad registraron en estas zonas y mejor percibían los estímulos visuales enviados por el implante.

Según las investigadoras, estos resultados son importantes porque muestran los cerebros pueden adaptarse y aprender de nuevo después de años de ceguera, lo que allanará el camino para las prótesis visuales del futuro.

Fuente: ABC España

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