miércoles, junio 19, 2019
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Consumimos al menos 74,000 partículas microplásticas al año

Mucho se ha hablado del efecto que la actividad humana ha tenido en los ecosistemas del planeta, sobre todo por introducir materiales no biodegradables, como las partículas microplásticas, que alteran el hábitat de muchas especies animales y plantas.

Tal es el impacto que algunos animales han intentado adaptarse, como las abejas, los mayores polinizadores en nuestra Tierra. Recientemente un estudio, realizado por investigadores argentinos, encontró que la abeja cortadora de hojas había construido células con dos tipos de partículas microplásticas, dentro de las cuales se desarrollaban sus crías. Asimismo, se registraron casos similares en Estados Unidos y Canadá.

Sin embargo, también han surgido noticias de eventos menos fascinantes, como la acumulación de plásticos en las islas del Océano Índico, cuyas playas han logrado acumular 238 toneladas de desperdicios de tal material.

Pero más allá de ello, todo indica que aquel dicho que asegura que todo lo que se hace se devuelve como un bumerán, tiene mucho de cierto, y tal parece que estamos sufriendo las consecuencias de una manera diferente a la que estamos acostumbrados a escuchar.

Un estudio reciente que recolectó datos de investigaciones anteriores asegura que los humanos estamos consumiendo partículas microplásticas sin percatarnos.

A través del aire, agua y alimentos
Se realizó una investigación exhaustiva de un total de 26 estudios para crear una base de datos de microplásticos que se compararon, posteriormente, con datos de la dieta humana en los Estados Unidos.

El resultado es que, anualmente, los humanos consumimos entre 74,000 y 121,000 partículas microplásticas, aunque estas cifras dependen de la edad y el sexo de cada persona. Estas se ingieren en su mayoría a través del aire, el agua embotellada y los mariscos, aunque tales datos también dependen de otros factores como la ubicación y la ingesta de alimentos.

El estudio se basa en estimaciones que se basan en el consumo diario de alimentos del estadunidense promedio, y representan solo en el 14 por ciento de la ingesta calórica. Sin embargo, los autores admiten que la información publicada subestima la realidad a causa de las limitaciones en su investigación.

Solo se incluyeron alimentos como pescado, mariscos, azúcares agregados, sales, alcohol, agua del grifo o embotellada y, por supuesto, el aire que respiramos. Como se puede intuir, se excluyeron otros de alto consumo, como carne, lácteos, granos y vegetales por la ausencia de información sobre los mismos.

Si bien los datos suenan aterradores al presentarlos así, lo cierto es que puede haber mucha variación en la información subyacente. “Extrapolar el número de partículas microplásticas consumidas con el 85 por ciento restante de calorías no es posible. No obstante, si nuestros hallazgos son remotamente representativos, el consumo microplástico anual podría exceder varios cientos de miles”.

Los efectos
A pesar de tratarse de cantidades significativas, el estudio no abordó los efectos de las partículas microplásticas en el organismo, los cuales en la actualidad siguen siendo casi desconocidos. Sin embargo, algunos especialistas han abordado el tema, como los investigadores que los encontraron en las heces humanas el año pasado, otra evidencia de que en realidad está sucediendo.

Hasta el momento, los científicos han explicado que cuando los microplásticos ingresan al intestino, pueden liberar sustancias tóxicas que desembocan en estrés oxidativo e incluso cáncer. Por otro lado, las células en los pulmones y el intestino, zonas de exposición directa, podrían absorber aquellas partículas suficientemente pequeñas. En cambio, las más grandes pueden ser absorbidas por el tracto digestivo.

El agua que tomas puede hacer la diferencia
En lo que respecta a medidas preventivas, los autores recomiendan descartar por completo el agua embotellada. Según sus hallazgos, el consumo de microplásticos por este medio cambió considerablemente cuando se trataba de líquido embotellado o de grifo. Al comparar ambas opciones, encontraron que el primero contenía 90 partículas microplásticas más por litro.

Viéndolo de forma más práctica, tenemos que los adultos varones puede ingerir 349 partículas de microplásticos solo con beber agua embotellada. En cambio, bebiendo agua de grifo su ingesta diaria es de 16 partículas. Sin embargo, solo evitar el agua embotellada no solucionará el problema, ya que seguimos ingiriendo y respirando microplásticos, y estos seguirán encontrándose en casi todos los artículos de consumo humano.

Referencias:
Human Consumption of Microplastics. https://pubs.acs.org/doi/10.1021/acs.est.9b01517#

EXPERT REACTION: We consume over 74,000 microplastic particles a year. https://www.scimex.org/newsfeed/we-consume-over-74,000-microplastic-particles-a-year

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