domingo, mayo 19, 2019
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Descubren el secreto de una bacteria intestinal que puede comportarse como el Dr. Jekyll o Mr. Hyde

Responsable en parte del exquisito aroma y sabor de quesos, así como de muchas infecciones que prolongan la internación en hospitales, la bacteria intestinal Enterococcus faecalis se suma al universo de los Dr. Jekyll y Mr. Hyde microbianos.

En este sentido, un grupo de científicos identificó los secretos moleculares que favorecen su multiplicación y crecimiento, lo cual podría tener aplicaciones tanto en la industria de alimentos como en la medicina humana.

El hallazgo “podría alentar el crecimiento de las variedades benéficas de la bacteria intestinal y permitiría mejorar las estrategias que apuntan a debilitar la resistencia a antibióticos de las patógenas”, sintetizó el doctor Víctor Blancato, investigador del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR) que depende del CONICET y de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), todas estas entidades en Argentina.

Blancato lideró un equipo que comprobó que Enterococcus faecalis mejora su crecimiento cuando metaboliza o “digiere” citrato, un compuesto que se encuentra ampliamente distribuido en la naturaleza (por ejemplo, en frutas y vegetales o en la sangre de animales e insectos) y se utiliza también como preservante de alimentos.

El investigador asociado del Laboratorio de Fisiología y Genética de Bacterias Lácticas en el IBR explicó que conocer el mecanismo podría favorecer, por ejemplo, la producción de bacterias probióticas o benéficas a nivel industrial que puedan incluirse en alimentos.

Pero también permitiría explorar intervenciones contra las variedades que causan infecciones urinarias, bacteriemias y endocarditis en ambientes hospitalarios, que afectan sobre todo a pacientes con su sistema inmune deprimido.

Blancato y sus colegas comprobaron la relación entre la disponibilidad de citrato y el crecimiento de la bacteria intestinal incubándolo en muestras de sangre y orina. Asimismo, en estudios realizados con larvas de la polilla de la cera, observaron que aquellas cepas del enterococo incapaces de metabolizar el citrato también tenían menos virulencia y capacidad de proliferar dentro del insecto.

Por otra parte, los científicos estudiaron bases con datos genómicos de la bacteria intestinal y verificaron que el citrato es un “combustible” para todos los Enterococcus faecalis, independientemente de su procedencia: animales, pacientes, agua, leche, plantas, insectos o queso.

El mecanismo “cumpliría un rol importante para la persistencia y crecimiento del microorganismo en diferentes medioambientes”, destacó Blancato, quien también integra el Laboratorio de Biotecnología de Inocuidad de los Alimentos de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas (FBioyF) de la UNR. Del avance también participaron Gabriela Martino (primera autora del estudio); Cristian Pérez, del IBR; y Christian Magni, del IBR y de la FBioyF de la UNR.

Fuente: Agencia CyTA-Fundación Leloir

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