martes, marzo 19, 2019
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El hongo que fabrica la cerveza ahora produce derivados de la marihuana

Recientemente se publicó en la revista Nature una técnica para producir los ingredientes de la marihuana sin necesidad de cultivar la planta. El resultado sería una forma de producir THC, el compuesto psicotrópico, o CBD, una sustancia con propiedades médicas más barata y de mayor pureza.

El trabajo consiste en secuestrar el metabolismo del hongo Saccharomyces cerevisiae (usado en la elaboración de pan, cerveza o vino), que normalmente convertiría los azúcares que se le proporcionan en alcohol, para generar los cannabinoides.

“Para conseguir que produzcan estos compuestos hay que realizar una gran cantidad de modificaciones en su metabolismo mediante ingeniería genética para redirigir ese metabolismo a que produzca unos compuestos con una estructura molecular complicada, muy alejada de los compuestos que suelen producir”, explica Roberto Pérez, investigador del IATA-CSIC en Valencia.

El interés por estas tecnologías se ha incrementado después de la legalización para uso médico y recreativo de los cannabinoides en varios lugares de Estados Unidos y en Canadá. Por un lado, se obtendría un producto que probablemente no se fumaría, sino administrar con más precisión y solo con los efectos deseados.

Por ejemplo, alguien que quisiese el efecto del CBD para aliviar los dolores de la artritis no tendría riesgo de experimentar un efecto indeseado. Además, la marihuana produce más de 100 compuestos que pueden tener interés médico, pero casi todos en cantidades tan pequeñas que extraerlos de las plantas sería muy costoso.

Los autores del trabajo, liderados por Jay Keasling, de la Universidad de California en Berkeley, ya han utilizado levaduras para producir artemisina, un fármaco contra la malaria o para convertir residuos vegetales en biocombustible.

Este interés por mejorar el medioambiente también tiene gran relevancia en este estudio. Según ha calculado Evan Mills, un científico que trabaja en el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, alrededor del uno por ciento de toda la electricidad que se utiliza en Estados Unidos, con un costo de 6,000 millones de dólares anuales, la consume la industria legal de la marihuana para la producción en invernaderos. Esta actividad produce las mismas emisiones de CO2 que tres millones de coches.

El interés medioambiental es uno de los impulsos del equipo de investigación, que también es consciente del potencial económico de su tecnología. Kealsing ya la ha licenciado a Demetrix, una compañía que fundó él mismo en 2015. De momento, según contaba a Business Insider su director, Jeff Ubersax, Demetrix ya ha conseguido 11 millones de dólares de capital riesgo y tratará de acelerar el proceso para que pueda competir y superar a la producción de cannabinoides con cultivos de marihuana. En esta carrera se une a un puñado de biotecnológicas que ya están desarrollando tecnologías similares.

Dentro de poco, la forma de producir THC o CBD se realizaría en recipientes parecidos a los que sirven para fermentar cerveza y no en plantaciones de marihuana. Además del inmenso negocio que podría suponer el uso recreativo de estas sustancias, el levantamiento de las barreras a la investigación con estos compuestos, impuestas por el intento de controlar el tráfico ilegal de cannabis, podría ampliar el número de aplicaciones terapéuticas.

Fuente: El País / Daniel Mediavilla

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