sábado, octubre 19, 2019
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Gracias a un peculiar órgano las aves cantan sus melodías

Aunque las aves también tienen laringe, no es la estructura anatómica que estos animales utilizan para emitir sus melodías, para ello se valen de un misterioso órgano, una caja de sonido única llamada siringe.

Por décadas los científicos se han interesado en comprender por qué existe la siringe y cómo se desarrolló. En este sentido, un estudio realizado por un equipo multidisciplinario de investigadores de la Universidad de Utah, encontró que la siringe confiere una ventaja: al ubicarse tan bajo en la vía aérea, puede producir sonidos con una eficiencia muy alta.

Para el estudio, los científicos desarrollaron modelos físicos y computarizados para simular los órganos productores de sonidos aviares y analizaron aves reales de diferentes tamaños corporales en el laboratorio y, de este modo, medir los diversos efectos de la posición de la siringe en la eficiencia vocal.

El equipo encontró que el sonido se produce con mayor eficiencia por la posición en que se encuentra ubicada la siringe. Esta observación apoya la hipótesis de que las aves con una siringe baja en la vía aérea pueden comunicarse mejor y obtener una ventaja evolutiva.

Las aves, que se distinguen por tener los cuellos más largos de todos los vertebrados terrestres, pueden usarlos como resonadores para amplificar el sonido, explican los investigadores.

Otros factores
Por otra parte, los resultados de la investigación muestran que existe una fuerte dependencia tanto del tubo o las vías respiratorias como de la fuente de sonido. La ubicación de la fuente de sonido en el tubo marca la diferencia, ya sea que esté ubicada en el centro, en la parte frontal o posterior.

Los autores de estudio señalan que hay mucho que aprender de este hallazgo, particularmente en cómo tales animales posicionan sus cuerpos para aprovechar la posición de la siringe.

Algunas tienen la necesidad de comunicarse con un “objetivo” vocal preciso para transmitir un mensaje a una pareja, por ejemplo, sin alertar a los depredadores, lo que las lleva a tener que posicionarse para dirigir selectivamente ese sonido, y eso requiere una adoptar una postura para la cabeza, el cuerpo y el cuello específicas.

Con esto en mente, el equipo planea observar la diversidad de las aves para ver cómo su hallazgo se aplica a las de diferentes tamaños, desde colibríes hasta avestruces, e identificar otros factores que podrían contribuir a la evolución de la siringe en una especie particular.

Referencia:
The evolution of the syrinx: An acoustic theory. Plos Biology, 2019. DOI: org/10.1371/journal.pbio.2006507

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