jueves, diciembre 19, 2019
Home > Salud > Identifican las bacterias más sensibles que habitan en el cuerpo humano

Identifican las bacterias más sensibles que habitan en el cuerpo humano

Un estudio internacional coordinado por la Universidad CEU San Pablo y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en colaboración con la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunitat Valenciana y la Universitat de València, en España, reveló que 10 de los 5,000 tipos de bacterias que conforman nuestra microbiota se ven muy influidos por las enfermedades y los medicamentos.

Asimismo, gracias al estudio del metaboloma se espera que sea posible aplicar a nivel práctico estos conocimientos, cuyos resultados se han publicado en la revista FEMS Microbiology Reviews. Todo ello podría ayudar en la creación de nuevas terapias para la prevención de complicaciones asociadas a los déficits bacterianos.

Con base en estudios previos se ha realizado un análisis comparativo de 105 enfermedades, 68 tratamientos antibióticos y otros 22 tipos de factores –por ejemplo, edad, dietas, medicamentos, tratamientos con prebióticos y probióticos, embarazo, tabaco, clima o zona geográfica donde se reside–.

“Gracias a la evaluación de su impacto sobre el metabolismo será posible una aplicación práctica de estos resultados, pues son los metabolitos -compuestos de bajo peso molecular- los que verdaderamente identifican el estado real del organismo”, señala David Rojo, investigador de la Universidad San Pablo CEU y primer autor del artículo.

Nuestro cuerpo está habitado por al menos 5,000 géneros de bacterias que residen en la piel, las mucosas, el tracto respiratorio, la vagina o el tracto digestivo. Estos microorganismos conforman la microbiota, que presenta peculiaridades y características que se pueden ver alteradas por múltiples factores.

El grado y las consecuencias de estas alteraciones dependen de la naturaleza, la fuerza y la duración de las perturbaciones, así como de su composición y estabilidad. “No todas las bacterias de nuestro cuerpo son igualmente resistentes o estables”, señala Manuel Ferrer, investigador del CSIC en el Instituto de Catálisis y Petroleoquímica de Madrid.

Por otro lado, Coral Barbas, directora del CEMBIO y catedrática de química analítica de la Universidad CEU San Pablo, señala que “aunque todavía falte mucho por hacer, la posibilidad de correlacionar los factores de cambio que perturban la microbiota con ciertos grupos de metabolitos -ácidos biliares, ácidos grasos de cadena corta y aminoácidos- abre la puerta a un posible uso práctico de los mismo en ciertas terapias basadas en estos compuestos que, en el futuro, podrían contribuir de modo decisivo al restablecimiento de nuestra salud, pues cada día tenemos más claro que la microbiota tiene un enorme impacto”.

En cuanto a taxonomía, las 10 bacterias más susceptibles a las alteraciones son las de los géneros Lactobacillus, Clostridium, Blautia, Faecalibacterium, Streptococcus y Enterococcus (filo Firmicutes), Bacteroides y Prevotella (filo Bacteroidetes), Bifidobacterium (filo Actinobacteria) y Escherichia (filo Proteobacteria).

“Los factores estudiados en esta investigación provocan modificaciones en la cantidad de estos microorganismos. Conocer dicha información es fundamental, ya que muchas de estas bacterias tienen un efecto benéfico en nuestra salud”, añade Ferrer.

Los resultados de la investigación reflejan por primera vez que una misma bacteria puede comportarse de manera diferente cuando el organismo está sometido a diferentes perturbaciones, lo que demuestra la importancia de estudiar el metaboloma, punto de encuentro entre el genotipo y el fenotipo.

El estudio también sugiere la posibilidad de que una misma bacteria ayude a contrarrestar el efecto negativo de distintas enfermedades mediante mecanismos o moléculas diferentes en cada caso.

La identificación de los microorganismos y metabolitos benéficos para un buen funcionamiento del cuerpo humano, ambos muy sensibles a los cambios del entorno, podría ayudar “en el diseño de nuevos alimentos probióticos enriquecidos con algunas de estas bacterias, dietas o terapias que favorezcan su crecimiento”, concluye el investigador del CSIC.

En el estudio también han participado Beata Anna Raczkowska de la Medical University of Bialystok (Polonia) y la investigadora española Celia Méndez García del Carl R. Woese Institute for Genomic Biology (Estados Unidos).

Fuente: CEU

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.