viernes, diciembre 6, 2019
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Inteligencia erótica para avivar el deseo

Adquirir inteligencia erótica representa un reto para redescubrir la sensualidad y aprender a evadir las dificultades que surgen cuando la necesidad de una relación constante, como sucede en el matrimonio, se enfrenta a la búsqueda de la pasión.

Por: Karina Galarza Vásquez

Las prolongadas y estables relaciones de pareja no siempre son sinónimo de que las cosas van viento en popa. Si bien gran parte de nuestra existencia está ligada al sexo, no todas las personas logran una estabilidad emocional en este ámbito.

¿Por qué la vida en pareja, con el paso del tiempo, se torna aburrida y desapasionada? Aunque exista amor y, al inicio, la relación haya estado colmada de pasión, llega un momento en que el sexo es escaso o inexistente.

Por lo anterior, el desafío de las parejas modernas para que su vida sexual funcione consiste en conciliar lo seguro y lo predecible con las situaciones excitantes, misteriosas y sorprendentes, sin disonancia entre compromiso y emoción, responsabilidad y juego.

Problemática
Las herramientas para reavivar el deseo son el erotismo y la inteligencia emocional aplicada a la relación de pareja. En este sentido, la psicoterapeuta belga Esther Perel, autora del best seller Inteligencia Erótica, brinda claves para mantener la pasión en la pareja. Cabe destacar que en sus 20 años de experiencia, ha rescatado a muchas personas de su inapetencia sexual con esta premisa: dejar de creer que el deseo es espontáneo y entender que el erotismo hay que provocarlo.

Así, la especialista constata la paradoja de que en la actualidad, donde prevalece la revolución sexual, la liberación femenina y la normalización de tabúes, las parejas tengan menos relaciones que antes. “Ello se debe a que se instalan en la comodidad que brinda el amor sin obstáculos, dejan de avivar la llama del deseo y se olvidan de que el fuego necesita aire”.

Resulta curioso que la sexualidad siempre nos ha parecido algo más bien ligado a los instintos que a la inteligencia. Sin embargo, durante el año 2002, la pareja de psicólogos norteamericanos Sheree Conrad y Michael Milburn, profesores e investigadores de la Universidad de Massachussets, Estados Unidos, introdujeron un concepto revolucionario, el cual desarrollaron en su libro Inteligencia Sexual.

Para ellos, la dimensión erótica de cada persona está determinada por su coeficiente de inteligencia sexual (tan importante como la emocional), la cual se basa en tres pilares fundamentales:

-Adquirir los conocimientos precisos para adentrarse en la relación de pareja.

-Quienes son sexualmente inteligentes poseen información científica precisa acerca de la sexualidad humana, por la que se guían en sus decisiones y en su conducta sexual.

-Sólo a través de una adecuada educación sexual es posible detectar y combatir algunos mitos y tabúes eróticos que están arraigados en la sociedad y que interiorizamos a través de la cultura popular, religión y familia.

Al respecto, el sexólogo Francisco Delfín Lara, catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), resalta que “hablar de inteligencia erótica es revisar y analizar cuáles son mis cualidades, pensar en mis potencialidades y responsabilizarme de lo que hago”.

Llegada de los hijos
Sabemos que al momento en que se tiene al primer bebé la vida de la pareja cambia. “En muchas parejas la desaparición de la vida erótica coincide con la llegada los hijos y recuperar la intimidad en este escenario no es fácil. Esto se debe a que en la actualidad los padres están saturados de trabajo y se sienten abrumados con los cuidados y educación de los niños. En consecuencia, el sexo sale del programa diario de actividades y se mantiene en espera permanente mientras resuelven problemas más urgentes”, apunta Esther Perel.

La autora destaca en su obra que, incluso, antes de que nazca el primer hijo, es común que las parejas contraten un seguro de vida, compren un automóvil con airbag y demás protecciones, amén de mudarse a lugar más seguro. “Dejamos de lado todo lo frívolo, inmaduro, irresponsable, excesivo e improductivo, porque choca con nuestra tarea de construir una familia. Sin embargo, el erotismo reside, precisamente, en la imprevisibilidad, espontaneidad y riesgo, y hace crecer aquello de lo que la familia se defiende, es decir, sensación de vulnerabilidad y falta de control”.

En efecto, los elementos de protección y cuidado que alimentan la vida hogareña pueden ir en contra del espíritu rebelde del amor carnal ya que, al intentar crear una sensación de cercanía en nuestra relación y puente de unión rompemos, paradójicamente, el erotismo.

Exceso de intimidad
En todo el mundo abundan parejas que se quieren pero no se desean, que se llevan bien y se cuidan mucho, aunque el erotismo se ha esfumado. La tesis plasmada en el libro de Esther Perel consiste en que el amor y el erotismo se rigen por leyes distintas y que, en muchas parejas, el exceso de cercanía termina por inhibir el deseo. “Resulta irónico que todo lo que contribuye a la buena intimidad no siempre hace lo mismo con el sexo. He observado que alta intimidad emocional, por lo general, va acompañada de bajo deseo sexual”.

El dilema, está en cómo equilibrar el impulso emocional con el erótico, porque queremos que una misma persona nos proporcione estabilidad y aventura; bienestar y lujuria, y ésa es la dificultad.

“Es un hecho que el amor se disfruta sabiendo todo del otro, no obstante, el deseo requiere misterio. El primero nos acerca, mientras el segundo se fortalece con la lejanía. Por tanto, si la intimidad crece con la familiaridad, el erotismo se adormece con la repetición. Mi opinión es que en el proceso de establecer seguridad, muchas parejas confunden amor con fusión, mezcla que constituye mal augurio para el sexo”, acota la autora.

Soluciones inteligentes
Por lo anterior, Esther Perel ha recomendado a las parejas que acuden a consulta para mejorar sus vínculos eróticos los siguientes consejos:

Crear cierta distancia en la pareja. El alejamiento y recuperación de la individualidad permite cobrar vida en cada espacio, crear la distancia esencial para el deseo y tener espacio (físico, emocional e intelectual) que sólo pertenezca a uno mismo.

Para lograrlo, la especialista recomienda alejarse de la comodidad de nuestra pareja y sentirnos más solos, con lo que se logrará desarrollar intimidad personal y mundo privado, el cual necesita tolerancia y respeto. “Hay que dejar espacio para la curiosidad y el misterio, que es lo que originalmente nos atrajo del otro”.

Dejar de creer que el deseo sexual es espontáneo. Al deseo hay que invitarlo y volver a ser sus dueños, asimismo, es importante tener voluntad sexual. “Cuando mis pacientes recuerdan con nostalgia aquellas primeras épocas de sexo ardiente, les recuerdo que, incluso al comienzo, la espontaneidad era mito. Cualquier cosa que sucediera en el momento, a menudo era el resultado de horas, incluso días de preparación: ¿Qué ropa usaré?, ¿De qué le hablo? ¿A qué bar iremos? o ¿Qué música pongo?”

Aunque reavivar la vida sexual con inteligencia no es una tarea fácil, vale la pena intentarlo poniendo en marcha los consejos expuestos, pues de esta manera la pasión regresará y podrán experimentarse satisfactorios encuentros eróticos, incluso, hasta más intensos de lo que se espera.

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