sábado, octubre 19, 2019
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La alimentación puede prevenir las metástasis en el cáncer de mama

Una investigación realizada con animales, publicada en la revista Nature, acaba de mostrar que los tumores de mama tienen también sus preferencias culinarias a la hora de propagarse. El estudio ha visto que los ejemplares a los que se les privó de asparagina, un aminoácido, un bloque de proteínas que toma su nombre de los espárragos, el carcinoma que ya padecían en dicha zona casi desapareció.

Según este estudio, dirigido por científicos de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), tan solo habría que someter a las pacientes a una dieta que no contuviera el aminoácido asparagina. Como explica Simon Knott, coautor de la investigación, “nuestros hallazgos, si bien alcanzados con un modelo animal, se unen a las cada vez más numerosas evidencias que sugieren que la alimentación puede influir en el curso de la enfermedad. Así, y en caso de que nuestros resultados sean confirmados en futuros estudios con células humanas, la limitación de la ingesta de asparagina por las pacientes de cáncer podría ser una estrategia para potenciar las terapias ya disponibles y prevenir la diseminación de los tumores de mama”.

Tumores circulantes
Los aminoácidos son las moléculas que, cual piezas de un puzle, se “ensamblan” para formar las proteínas. Son absolutamente necesarios para la vida de cualquier organismo. Es el caso de la asparagina, que es uno de los 22 aminoácidos codificados en nuestro ADN –es decir, no es un aminoácido “esencial” dado que podemos producirlo nosotros mismos–.

Sin embargo, esta asparagina también se encuentra en muchos alimentos, caso de los cereales integrales, las aves de corral, las papas, el marisco, la ternera, los huevos o las legumbres. No así en las frutas y verduras, cuyo contenido es mínimo.

En este contexto, multitud de estudios han demostrado que la inmensa mayoría de células cancerígenas permanecen en el tumor primario para colaborar en su crecimiento. Sin embargo, siempre hay unas cuantas células osadas que se desprenden de este tumor original y se cuelan en el torrente sanguíneo para viajar por el cuerpo y colonizar otros órganos, como el pulmón, el hígado y el cerebro.

Y una vez alcanzado su destino, se multiplicarán y formarán nuevos tumores. Pero, en el caso específico del cáncer de mama, ¿qué características presentan estas células tumorales circulantes que las diferencian de las que deciden quedarse en el tumor primario?

Para responder a esta pregunta, los autores utilizaron un modelo animal –ratones– con cáncer de mama triple negativo, esto es, el tipo más agresivo y letal de todos los tumores que se desarrollan. Y lo que vieron es que la cantidad de “asparagina sintetasa”, que es la enzima que utilizan las células para producir asparagina, se encuentra directamente asociada con las metástasis. Concretamente, a mayor cantidad de enzima, mayor es la capacidad del cáncer de mama triple negativo para expandirse por el organismo.

Entonces, ¿es posible que al suprimir esta asparagina sintetasa se reduzcan o se eviten las metástasis? Para averiguarlo, los autores redujeron la cantidad de enzima de los animales mediante una restricción dietética o con la administración “de un fármaco quimioterápico ya aprobado –la “L-asparaginasa–. ¿Y qué pasó? Pues que el número de metástasis se vio reducido de forma muy significativa.

Es más; los autores llevaron a cabo un último experimento en el que alimentaron a los animales con productos ricos en asparagina. Y como resultado de esta dieta, el cáncer de mama triple negativo se expandió de manera aún más rápida. Como indica Gregory J. Hannon, “nuestros hallazgos sugieren que los cambios en la dieta podrán tener un impacto tanto en la manera en que el paciente responde al tratamiento como en las probabilidades de que la enfermedad se expanda por el organismo”.

Más allá del cáncer de mama
En definitiva, la limitación de la dieta en la ingesta podría resultar muy útil no solo en el tratamiento de cáncer de mama primario, sino también para prevenir, o reducir, las metástasis. Tal es así que los autores ya han puesto en marcha un ensayo clínico en el que voluntarios sanos están siguiendo una dieta baja en asparagina.

¿El objetivo? Ver si este tipo de alimentación logra, efectivamente, reducir los niveles de asparagina en el organismo. De ser así, el próximo objetivo será repetir el estudio, pero esta vez con pacientes con cáncer de mama.

Sin embargo, es posible que los efectos de la asparagina sean importantes en el tratamiento de otros tipos de cáncer. Como apunta Ravi Thadhani, coautor de la investigación, “nuestro trabajo podría tener implicaciones no solo en el cáncer de mama, sino en muchos otros tumores metastásicos”.

Pero aún hay más. Como concluye Charles Swanton, director clínico de Cancer Research UK, organismo británico dedicado a la investigación del cáncer y responsable de la financiación de este estudio, “el fármaco ‘L-asparaginasa’ se utiliza en el tratamiento de la leucemia linfoblástica aguda (LLA), que es dependiente de la asparagina. Por lo tanto, es posible que en un futuro el fármaco sea reposicionado para ayudar en el tratamiento de las pacientes con cáncer de mama”.

Fuente: ABC España

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