domingo, noviembre 11, 2018
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La historia de Katherine Johnson: la computadora humana de la NASA

Katherine Johnson es el nombre de una mujer afroamericana que pertenecía a un equipo de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio, mejor conocida como NASA, llamado “las computadoras humanas”.

Para la década de los 50 y 60, aún no se tenía confianza sobre las computadoras, por lo que este grupo de mujeres tenía la tarea de realizar a mano todos los cálculos necesarios para obtener las trayectorias de despegue y reentrada de las naves espaciales. Era un proceso largo, complejo y tedioso que las mujeres como Katherine Johnson debían realizar una y otra vez, a fin de estar seguras de que los cálculos eran correctos, ya que el más mínimo error podría traducirse en la muerte de los astronautas.

Veamos cómo Katherine Johnson, a pesar del racismo que caracterizaba a la época y otras dificultades, llegó a ser una de las mujeres más importantes para la mencionada agencia espacial.

Toda una vida dedicada a las matemáticas
Katherine Coleman Johnson nació en White Sulphur Springs, en Virginia Occidental de los Estados Unidos en 1918. Ya desde muy pequeña se mostró interesada en las matemáticas, para lo que tenía un talento destacable, recibiendo un gran apoyo de sus padres, pues para ellos la educación de sus hijos era de suma importancia.

Así, a los 14 años, Katherine Johnson se graduó de la escuela secundaria y, a los 15, logró ingresar a la Universidad Estatal de Virginia Occidental, donde se preocupó por asistir a todos los cursos de matemáticas que eran ofrecidos en dicha institución universitaria. Con mucho esfuerzo, a los 18 años logró titularse en matemáticas y francés, obteniendo la mención honorífica Summa Cum Laude.

Luego de esto, Katherine Johnson se dedicó a enseñar matemáticas, francés y música, en una escuela ubicada en Virginia. Para el año de 1938, logró convertirse en la primera mujer afroamericana en ser seleccionada para realizar estudios de posgrado en la Universidad de Virginia Occidental, en Morgantown.

Gracias a esto, Katherine Johnson se posicionó como un ícono contra la segregación racial, luego de una decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos en la que se defendían los derechos de los estudiantes afroamericanos de recibir la misma educación que los estudiantes blancos. Sin embargo, no estaba satisfecha con sus labores como docente, por lo que decidió dedicarse a las matemáticas.

Así, en 1952, en una reunión familiar, un pariente le comentó que el Comité Asesor Nacional para la Aeronáutica (NACA por sus siglas en inglés), que posteriormente se transformaría en la NASA, estaba buscando mujeres afroamericanas para trabajar en el Departamento de Guía y Navegación. Entonces, aplicó al empleo, pero no fue sino hasta el año siguiente que le ofrecieron un puesto.

Katherine Johnson lo aceptó inmediatamente, siendo asignada a la sección West Area Computers, dirigida por la matemática Dorothy Vaughan. Posteriormente, fue reasignada al área de Guía y Control, de la División de Investigación de Vuelo de Langley, hasta llegar al área de Controles de Naves Espaciales, donde alcanzaría la cima de la realización profesional.

Allí trabajaba con un gran equipo de mujeres que pertenecían al grupo de Computadoras del Oeste, dedicándose a analizar datos y realizar los cálculos matemáticos necesarios para el éxito del programa espacial estadunidense. En ese momento, la segregación racial en los Estados Unidos estaba en un punto álgido, por lo que, como afroamericana, se tuvo que enfrentar a muchas situaciones poco agradables.

Así, en esa época, las mujeres pertenecientes a este grupo de computadoras humanas, por su color de piel, estaban obligadas a utilizar baños separados de los de los blancos y, además, no podían compartir las instalaciones para comer. Todo esto cambió en 1958 cuando la NACA fue incorporada a la recién formada NASA, donde estaba prohibida la segregación racial.

Sin embargo, Katherine Johnson no era como el resto de las computadoras humanas de la NASA, ella hacía preguntas y quería aprenderlo todo sobre su trabajo y sobre la agencia espacial. De hecho, empezó a asistir a las reuniones, anteriormente exclusivas para los hombres, lo que le permitió aprender tanto que dejó de ser una computadora humana, convirtiéndose en miembro del equipo responsable de las misiones espaciales más importantes de la NASA.

Katherine Johnson: la mujer detrás del éxito del Apolo 11
Poco a poco, gracias a la impecabilidad de su trabajo, se convertiría en un personaje legendario en la NASA. En este sentido, Katherine Johnson se preocupó en estudiar cómo podía usar la geometría para garantizar el éxito de los viajes espaciales. De esta forma, allanó el camino para que fuese posible que una nave espacial orbitara alrededor del planeta Tierra y aterrizara en la Luna.

Gracias a ella y sus cálculos matemáticos, la NASA fue capaz de enviar astronautas a la luna y traerlos de regreso. Todo esto hubiese sido imposible sin Katherine Johnson; su trabajo fue esencial para que los Estados Unidos ganasen la carrera espacial contra la Unión Soviética.

Como miembro de la NASA, trabajaba más de 14 horas al día en diversas misiones; por ejemplo, fue la encargada de calcular el momento exacto en el que el módulo lunar Eagle, del que descenderían los astronautas hacia la Tierra, debía abandonar el satélite para que su trayectoria coincidiera con la órbita del Columbia para acoplarse a él y regresar al planeta.

Así, su trabajo, y el del resto de su equipo, fue fundamental para las primeras misiones espaciales exitosas de la NASA, proporcionando los datos matemáticos necesarios para misiones como la de Alan Shepard, en 1961 y el pionero vuelo espacial de John Glenn.

De hecho, la carrera profesional de Katherine Johnson despegó en conjunto con la de Alan Shepard, el primer estadunidense en lograr viajar al espacio, gracias a la misión Redstone 3, siendo, además, el segundo hombre en alcanzar este logro, luego de Yuri Gagarin, en 1961. En este sentido, fue la encargada de calcular el ángulo de despegue del vuelo suborbital de Shepard, que debía amerizar en una zona específica, próxima a los barcos de la fuerza armada de los Estados Unidos.

Este cálculo era similar al movimiento parabólico de un proyectil; sin embargo, el proceso era mucho más complejo en atención a otros elementos, tales como la rotación de la tierra y los cambios de masa y de gravedad, variantes en función de la altura. También, en 1962, formó parte de la misión Atlas 6, cuyo objetivo era poner en órbita alrededor de la Tierra a un ser humano.

Al respecto, se cuenta que John Glenn, el protagonista de esta misión espacial, se negó a salir al espacio hasta que Katherine hubo confirmado los cálculos hechos por las computadoras. De esta manera, John Glenn solo estaría dispuesto a pulsar el botón de despegue si ella daba el visto bueno.

En la misma línea, entre 1963 y 1969, participó en la redacción de informes, junto a Al Hamer, para detallar las órbitas lunares, además de las posibles consecuencias de fallos eléctricos a bordo de la nave y las alternativas de actuación que pudiesen garantizar un buen aterrizaje sobre la base de navegación astronómica.

Todos estos informes estaban disponibles cuando la misión Apolo 13 fue víctima de una explosión que produjo el fallo de todos los sistemas. No obstante, no pudieron ser utilizados debido a que era imposible distinguir las estrellas de los escombros resplandecientes de la cápsula desde la nave.

Finalmente, su mayor contribución al programa espacial de la NASA, de acuerdo a sus propias palabras, fue su trabajo en la misión Apolo 11, la primera en lograr exitosamente a un ser humano a la Luna. En este proyecto, su rol giraba en torno a calcular el momento específico en el que la sonda debía abandonar la superficie de la Luna, a fin de que fuese posible que se enganchase al módulo de servicio.

El legado de Katherine Johnson
Tal como vemos, Katherine, quien este año cumplió los 100 años, fue participante importante en diversos proyectos y misiones espaciales de la NASA durante los 33 años que perteneció a la institución. De esta manera, gracias a su esfuerzo y dedicación, se hizo merecedora de la Medalla Presidencial de la Libertad de los Estados Unidos en 2015, recibiendo el galardón por el entonces presidente en funciones, Barack Obama, convirtiéndose en la única mujer, hasta el momento, que ha recibido este reconocimiento.

Adicionalmente, la NASA la honró en 2016, colocándole su nombre a las nuevas instalaciones informáticas del Centro de Investigaciones Langley. De hecho, la misma NASA ha reconocido que Katherine Johnson, al participar de las misiones espaciales más importantes y con 26 artículos científicos en sus haberes, ha sido la mejor matemática que ha trabajado en la agencia espacial hasta la fecha.

De hecho, su legado como pionera en ciencias espaciales y computacionales se refleja en la cantidad de reconocimientos que le han sido otorgados y en el ejemplo que se ha convertido para la sociedad. Finalmente, luego de retirarse en el año de 1968, se ha dedicado a viajar y a pasar tiempo con sus amigos y familiares, además de alentar a los estudiantes de todas las edades a esforzarse y seguir estudiando, dedicándole atenciones especiales a las ciencias y las matemáticas.

Fuente: TekCrispy / María Hernández Méndez

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