miércoles, mayo 22, 2019
Home > Naturaleza > La nueva y polémica tarántula azul que ha destapado el tráfico ilegal de arañas

La nueva y polémica tarántula azul que ha destapado el tráfico ilegal de arañas

Científicos de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, descubrieron una nueva y rara tarántula con patas azul eléctrico y un cuerpo marrón claro como los famosos caramelos toffee.

Este hallazgo -que no es el primero entre los arácnidos azules, ya que se han registrado ejemplares completamente azules hace apenas unos años- se ha visto envuelto en polémica por su relación con el comercio ilegal de tarántulas y el dudoso procedimiento de algunos investigadores con las nuevas especies.

Bautizada como Birupes simoroxigorum por la pareja de aracnólogos Ray Gabriel y Danniella Sherwood, la nueva tarántula azul fue descrita en febrero por primera vez en la revista The Journal of British Tarantula Society.

Sin embargo, los Sherwood no fueron quienes encontraron los especímenes de araña, que miden algo menos que la palma de una mano, sino que sus cuerpos disecados les llegaron por correo de parte de tres coleccionistas europeos que capturaron estas tarántulas en los bosques de Sarawak, en la isla de Borneo (Malasia). El problema es que según el Departamento Forestal de Sarawak, los coleccionistas no tenían los permisos para recoger y exportar vida salvaje de Malasia, explican desde la web de Science.

Y la polémica no acaba ahí. Krzysztof Juchniewicz, Emil Piorun y Jakub Skowronek, los tres coleccionistas que enviaron las tarántulas a la pareja de aracnólogos, se dedican a la recolección, cría y venta de arácnidos. Da la casualidad que este grupo halló al nuevo espécimen descrito solo 6 semanas después de que el naturalista y fotógrafo de la fauna de Sarawak Chien Lee, junto con el fotógrafo alemán Lars Fehlandt, publicaran unas imágenes en internet de esta araña.

Por ello, hay teorías que apuntan a que los recolectores querían encontrar a estas tarántulas con el objetivo de enriquecerse con su cría y venta posterior, pidiendo un precio de unos 300 euros por ejemplar -si bien ahora aseguran que no comercializan con esta araña porque no obtuvieron crías en cautividad-. “Este caso refleja la piratería biológica que prevalece en Malasia”, denuncia.

Los aracnólogos, los coleccionistas y el chófer
Los primeros afirman que “no tenían motivos para creer” que los especímenes eran ilegales. Recibieron dos arañas muertas de los coleccionistas “de buena fe, lo que significa que nos dijeron que fueron recolectadas legalmente con todos los documentos necesarios”, se han defendido en Science, quien les ha pedido los permisos, pero no ha obtenido respuesta.

Por su parte, Juchniewicz admite que no tenían permiso para la recolección, pero que no sabían que lo necesitaban. E insiste en que no sacaron de contrabando a las tarántulas de Malasia, sino que fue su chófer quien envió las arañas a Europa. “Tengo todos los documentos necesarios para la importación legal. No hicimos nada malo”, asegura.

Supuestas crías en una exposición en Reino Unido
Lo cierto es que Science ha podido comprobar que los coleccionistas llevaban planeando su viaje durante largo tiempo. Sin embargo, al ver las imágenes de dicha tarántula -que además estaba contextualizada con el nombre de una ciudad cercana-, probablemente la marcaron como un objetivo a conseguir en la expedición a Malasia.

Cuando por fin la encontraron, los comerciantes de tarántulas escribieron triunfales en su página de Facebook el feliz hallazgo; sin embargo, tras la publicación de Science, los coleccionistas retiraron el post, que ahora no se puede ver en su perfil.

Meses después de su regreso a Europa, enviaron los especímenes a los aracnólogos. Cuando la publicación del artículo se hizo efectiva, también lo publicitaron a través de la página de Facebook de su tienda. Hay quien afirma que ha visto crías de esta especie en cautividad en exposiciones de Reino Unido y que los coleccionistas pedían más de 300 dólares por araña, aunque uno de ellos niega que pudieran obtener crías de las dos tarántulas encontradas y que murieron sin descendencia.

Muchos expertos han alertado sobre el creciente mercado ilegal de seres vivos, que no afecta solo a Malasia, sino al planeta entero. Los coleccionistas, que tienen sede en Reino Unido y Polonia, pueden enfrentarse a cargos por violar las leyes del Reino Unido, aunque ningún país de la Unión Europea prohíbe explícitamente la comercialización con animales salvajes de otros países.

Fuente: ABC España

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.