viernes, enero 18, 2019
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Los 300 robots autónomos que se organizan como células naturales

Un grupo de investigadores del Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL), en Alemania; el Centro de Regulación Genómica (CRG), en Barcelona, y la Universidad de Bristol, en Reino Unido, ha creado robots autónomos que se asemejan a las células naturales en el proceso de la morfogénesis, al emplear los mismos principios de autoorganización.

Estos robots autónomos, del tamaño de una moneda, han sido programados con algunas reglas básicas sobre cómo comunicarse por infrarrojos a una distancia de unos 10 centímetros con las demás. Así que al igual que las células en un tejido, sin recibir instrucciones generales ni diseños específicos, actúan de forma automática, agrupándose para crear diversas estructuras biológicas según las señales que se envían entre sí.

Si se les causa “daño”, también vuelven a reorganizarse. “Los enjambres son adaptables, dinámicos y robustos, por lo que los daños significan que los robots pueden simplemente reagruparse en nuevas áreas”, explica James Sharpe, quien dirigió el proyecto desde el Instituto de Ciencia y Tecnología de Barcelona, en la investigación ha sido publicada en la revista Science Robotics.

Los científicos realizaron 20 experimentos con una duración aproximada de tres horas cada uno. Los robots autónomos tienen luces LED que cambian de color para representar los diferentes tipos de célula con base en la organización morfológica. Esto se ha inspirado en la teoría de morfogénesis para la generación de patrones del matemático Alan Turing, pionero de la biología matemática.

Aunque no es el primer “enjambre” de robots que ha sido creado, los anteriores han tenido su forma definitiva predefinida por los investigadores. “Lo que es fascinante es que no hay un plan maestro”, señala la científica Sabine Hauert, del laboratorio de robótica de la Universidad de Bristol, que formó parte del estudio, y agrega: “Estas formas surgen como resultado de las interacciones simples entre los robots”.

Esta ha sido sólo una prueba de concepto. Los investigadores esperan que su trabajo pueda llegar a que estas redes de robots construyan puentes u otras estructuras que sirvan para apoyar en los esfuerzos de ayuda en casos de desastre.

Miles de estos pequeños robots autónomos podrían ayudar a formar estructuras para explorar un entorno de desastre después de un terremoto o crear estructuras 3D como un puente temporal. Sin embargo, todavía hay un largo camino por recorrer antes de que veamos este tipo de aplicaciones fuera del laboratorio.

Fuente: Hipertextual / Paloma Beamonte

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