viernes, enero 18, 2019
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Los ojos son importantes para oír, según estudio

El sonido de un claxón puede ser rutinario si se oye al otro lado de la puerta de casa, pero nos puede helar la sangre si lo oímos cuando estamos cruzando una calle. De acuerdo con un estudio presentado en Nature Neuroscience, esto ocurre porque el cerebro interpreta los sonidos usando pistas procedentes de otros sentidos.

Gracias a una investigación realizada en ratones, investigadores de la Universidad de Nueva York (Estados Unidos) han descubierto que las células nerviosas de la audición también están relacionadas con otras neuronas implicadas en captar el contexto. Esto ocurre solo cuando el cerebro responde a sonidos familiares, que previamente se han aprendido.

“Lo que el cerebro oye depende de lo que ve cuando se producen sonidos específicos”, explicó Robert Froemke, investigador de la Universidad de Nueva York. Gracias a esto, el órgano puede calcular cómo debe responder.

Según ha concluido el presente estudio, las células del córtex auditivo de los mamíferos (donde se procesa la información procedente de los oídos) son activadas o desactivadas por otras células nerviosas que detectan el contexto.

“Nuestro estudio muestra cómo el mismo sonido puede significar cosas diferentes dentro del cerebro en función de la situación”, ha dicho Froemke. “Sabemos, por ejemplo, que la gente aprende a responder sin alarmarse al sonido de un claxon cuando lo oye dentro de su casa, pero que se asusta si lo oye cuando está cruzando una calle concurrida”.

Si próximas investigaciones muestran niveles similares de actividad ya no solo en los cerebros de ratones, sino también en el de los humanos, los científicos dicen que podrán conseguir explicaciones precisas sobre comportamientos específicos.

Tratarían de explicar por qué los inofensivos sonidos de un aula pueden causar ansiedad durante un examen de matemáticas o por qué hay veteranos de guerra que pueden sentir miedo al escuchar una explosión de un tubo de escape.

Además de esto, creen que su investigación podría servir para mejorar terapias: por ejemplo, ya se sabe que hay personas con demencia recuerdan eventos cuando oyen voces familiares o cuando ven caras de amigos.

Música para ratones
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores rastrearon la actividad de los circuitos cerebrales en ratones. Diseñaron un conjunto de experimentos en los que los animales esperaban conseguir una recompensa de agua a través de un tubo, después de oír una nota musical.

Y otros en los que los propios animales no esperaban recibir esa recompensa. En todas estas situaciones los animales recibieron información extra del contexto, puesto que podían ver si en los tubos había agua o no.

A lo largo de las pruebas, los científicos analizaron los circuitos nerviosos después de que los ratones oyeran la nota musical. En concreto, le prestaron especial atención a los dos papeles que pueden tener ciertas células nerviosas: Hay algunas que propagan el mensaje nervioso y lo amplifican, y se dice que forman parte de circuitos excitatorios, pero hay otras neuronas que detienen o reducen los mensajes, y por eso se dice que forman parte de circuitos inhibitorios.

Gracias a estos dos papeles, y al balance de la activación de los dos tipos de circuitos, un mismo estímulo sonoro puede ser interpretado de una forma o de otra por el cerebro.

Asambleas de neuronas
En el caso concreto de este estudio, los investigadores se llevaron una sorpresa. Descubrieron que cuando los ratones esperaban conseguir una recompensa de agua después de oír una nota musical, la mayoría de las células excitatorias de la corteza auditiva tenían una actividad más débil.

Sin embargo, al mismo tiempo, un segundo grupo de células excitatorias tenía mayor actividad, pero solo cuando el ratón esperaba veía y esperaba la recompensa de agua, lo que sugiere que la visión incrementa el nivel de actividad de ciertas zonas del córtex auditivo.

Después, nuevas investigaciones mostraron que la bajada del nivel de actividad del córtex auditivo era provocada por varios productos, que a su vez dependían de los niveles de un neurotransmisor, la acetilcolina. Lo interesante es que al cortar la actividad de esta hormona, los ratones dejan e ir a por su recompensa de agua después de oír el sonido, lo que sugiere que este compuesto es clave para que el córtex auditivo extraiga la información del contexto.

Ahora, los expertos estudiarán cómo los niveles de otras dos hormonas, la noradrenalina y la dompamina, afectan al cortex auditivo en ciertas situaciones.

“Si podemos saber cómo interaccionan algunas hormonas y la actividad cerebral en función de la percepción del contexto, podemos investigar rutas específicas tanto inhibitorias como excitatorias para cambiar e influir comportamientos”, ha dicho Froemke. Así, quizás se podría cortar de raíz la ansiedad asociada a sonidos, o en caso contrario, favorecer los recuerdos aprovechándolos.

Fuente: ABC España

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