miércoles, diciembre 12, 2018
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¿Por qué los perros comen excremento?

Probablemente nunca hayas visto a tu perro ingiriendo excremento, un comportamiento conocido como coprofagia, pero seguramente has visto al perro de otro haciéndolo. Esta repugnante conducta ha sido fuente de muchos debates y son varias las teorías que pretenden darle explicación.

Las motivaciones que un perro puede tener para comer su propio excremento, o las de otros, incluyen instintos perfectamente naturales, pero también pueden indicar alguna forma de desnutrición y aunque nuestras mascotas han sido domesticadas, persiste en ellos la mentalidad que viven en la naturaleza.

En un estado de naturaleza, los padres de los perros con frecuencia se comen el excremento de sus crías para mantener su nido limpio y evitar que los depredadores sean alertados por el olor. Otra razón puede ser que, en ausencia de alimentos, los perros comen heces por el mínimo valor nutricional que ofrece.

La coprofagia puede ser una de las compulsiones desencadenadas por la ansiedad, si el perro sufre de ella, similar a la masticación compulsiva que la ansiedad provoca en los humanos. El aburrimiento también puede ser un desencadenante de este repulsivo comportamiento.

Algunas opiniones indican que la coprofagia puede ser motivada a la presencia excesiva de material fecal en el área donde habitualmente se encuentran; esto pudiera ser especialmente valedero en los casos en que las mascotas están recluidas en espacios pequeños, combinado a dueños que descuidan la limpieza.

Hay quienes justifican esta conducta como una treta para llamar la atención. Seguramente tu reacción ante esto puede ser retumbante, algo que tu perro puede anticipar y simplemente hacerlo para que le prestes atención. Otros alegan que si el perro ha sido reprendido por defecar en lugares inapropiados, entonces pueden concluir que es necesario eliminar la evidencia, a fin de evitar ser reprendidos. También se ha argumentado que se trata de simplemente una conducta provocada por el efecto espejo, es decir, por simple imitación.

Sin embargo, una reciente investigación propone que el comportamiento refleja un instinto evolucionado del ancestro lobo. Cuando los lobos defecan, generalmente lo hacen lejos de sus guaridas, como una manera de protegerse de los huevos de parásitos intestinales que están dentro de la materia fecal; pero si están enfermos, esta distancia se acorta.

Esto impulsaba al lobo a comer de inmediato sus propias heces, porque instintivamente conoce que lleva unos días que los huevos parásitos se transformen en larvas infecciosas; por lo tanto, las heces eran seguras para su consumo.

Fuente: Tek Crispy / Jhoanell Angulo

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