domingo, octubre 20, 2019
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¿Qué puede hacer un hacker con nuestra información genética?

Es curioso que la información genética de quienes han secuenciado su ADN se guarde en enormes bases de datos, pues no hay nada más íntimo que nuestro genoma. Explica que somos y por qué lo somos. ¿Pueden acceder los hackers a dicha información? Sí. ¿Y qué pueden hacer si la consiguen?

Dejemos claro de qué tipo de información estamos hablando. Todos los seres vivos tenemos ADN, una especie de código y libro de instrucciones, todo en uno, que determina cómo somos. El código, en crudo, habla de proteínas y sustancias que crea nuestro cuerpo. A medida que lo desciframos, podemos ver en él “reglas”, que implican cómo, cuándo y dónde se van a producir dichas sustancias.

A medida que avanzamos, la manifestación de dicho código, nuestro ADN, sigue creciendo en complejidad. En él vemos todo tipo de cosas. Desde quienes son nuestros padres a indicadores que marcan ciertas enfermedades o predisposiciones. De hecho, cada vez se tratan de enlazar más elementos a nuestra información genética.

Dicha información se obtiene secuenciando, un proceso por el cual se lee el código genético, como si de una monstruosa cadena formada por la combinación de cuatro letras se tratase, para almacenarla. Dicha cadena es el código en crudo del que hablábamos, del cual se han de interpretar diversos aspectos para poder obtener conclusiones más elaboradas.

Esta es la información que se almacena en grandes bases de datos. Grosso modo, si pudiéramos traducir esa información a una cadena de ADN molecular de verdad (cosa técnicamente posible) podríamos obtener un clon de nosotros mismos.

El hacking de la información genética hoy día
Pongámonos en la piel de un hacker tratando de romper la barrera de una base de datos de este tipo. Existen cientos de miles de bases con información genética. Algunas de ellas contienen solo los datos de personas como tú y como yo, guardadas con intenciones médicas o forenses.

Por fin obtenemos nuestro premio y millones de personas quedan al descubierto: tenemos una cantidad ingente de información genética de todo tipo de personas. ¿Qué podemos hacer? A día de hoy, por suerte o por desgracia, lo que se puede hacer con la información genética es relativamente poco.

Actualmente todavía estamos en desarrollo de casi todo lo que tiene que ver con la genética: desde terapias hasta información personal. Así que solo existen dos opciones: o bien encontramos el caso particular de una persona con la cual podamos usar dicha información (en un juicio por paternidad, implicación genética o similar) o bien le vendemos la gran cantidad de datos obtenidos a una gran empresa para sus oscuras intenciones “marketinianas”.

¿Qué harán con dichos datos? Eso es más difícil de predecir. Pero, por el momento, solo tener acceso al material genético de miles de personas es un comienzo muy interesante. Por lo demás, el hackeo de dicha información es un tanto inocuo.

El hacking de la información genética en el futuro cercano
Ahora vayámonos unos años hacia adelante. La cuestión ya no es tan benigna. Como decíamos, muchos trabajos de investigación tratan de enlazar la identidad genética de ciertas enfermedades o su predisposición, por poner un ejemplo. Imaginemos que una compañía de seguros siniestra trata de hackear la información genética de uno de sus posibles clientes solo para comprobar que no tiene una predisposición a sufrir un ataque al corazón repentino.

No parece tan extravagante ¿verdad? O usar dicha información para potenciar ciertos perfiles en un puesto de trabajo concreto. O la admisión en un sofisticado club. Prácticamente cualquier cosa. Es solo cuestión de tiempo que el pirateo de información genética se emplee con intenciones negativas. El rechazo fundamentado en nuestra genética está a la vuelta de la esquina.

Aún podemos llegar más lejos. Si nos ponemos un poco más fantasiosos, el conocimiento genético podría ayudar a descubrir “puntos débiles” a nivel fisiológico, molecular o inmunológico… y esa misma información podría usarse para atentar contra la vida de alguien. Aunque sinceramente es una posibilidad extremadamente remota.

Parece que las consecuencias de hackear la información genética, independientemente del tiempo que pase, no transgredirán las leyes y condiciones sociales. Lo que no le quita ni un ápice de importancia. Con nuestra información genética pululando por Internet, cualquiera podría saber nuestros más íntimos secretos. Al menos los que se refieren a nuestra salud, claro está. ¿Hasta qué punto nos importa? El tiempo lo dirá.

Fuente: Hipertextual / Santiago Campillo

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