domingo, diciembre 15, 2019
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¿Qué es el audio 3D y por qué el sonido holofónico está volviendo a resurgir?

Mono. Estéreo. Surround. ¿Cuál es el sonido que viene después? El audio 3D. Aunque para ser precisos debemos explicar que este formato de audio envolvente en realidad no es nuevo. Su origen se remonta a hace varias décadas pero no ha sido hasta ahora cuando múltiples fabricantes lo están implementando para darle una vuelta de tuerca a la calidad de sonido. En concreto al de los auriculares, los dispositivos que mejor encajan con este tipo de audio.

¿Qué tiene de particular el audio 3D? Lo que tenemos es un efecto a través de los auriculares donde se simula que el sonido llega desde varios puntos, como si estuviéramos en una sala rodeados de altavoces. Al probarlo, la diferencia es fácil de apreciar y sorprende a la mayoría que lo escucha por primera vez.

Este sonido está volviendo con fuerza debido al auge de la realidad virtual y los videojuegos de última generación, que suelen potenciar los efectos envolventes. Pero la tecnología de audio 3D puede aplicarse a todo tipo de sonidos, también a la música.

Muchas marcas buscan una tecnología nueva para seguir vendiendo y sorprendiendo a sus usuarios y este sonido 3D tiene todos los ingredientes para convertirse en un plus que marque diferencias.

Audio 3D, 8D, holofónico o 360: muchos nombres para un mismo efecto
El audio 3D es capaz de envolvernos desde todos los ángulos y jugar con muchas más posiciones, no únicamente a izquierda y derecha. El origen de esta técnica de sonido se remonta a los años 70, donde suele atribuirse a Hugo Zuccarelli la creación del sonido holofónico.

El nombre es parecido al de “imagen holográfico”, una técnica de fotografía producida por láseres para conseguir una imagen tridimensional. En este caso, en vez de imágenes en varias dimensiones tenemos sonido que proviene de varios puntos. Razón por la cual también suele denominarse este sonido como 3D o incluso 8D, aunque el concepto es el mismo.

Volviendo a Zuccarelli, este fue un ingeniero químico argentino que desarrolló la técnica desde prácticamente cero para comprender cómo el tímpano es capaz de localizar el sonido ambiente. “Me encerraba en un armario oscuro con un auricular y ella (su esposa) hacía sonidos alrededor del oído artificial con una caja de fósforos. Después de mucho tiempo empezó a escucharse perfectamente”.

Después de probar con sistemas mono, el ingeniero usó un sistema de grabación que utilizaba como base una cabeza con micrófonos, donde se agregó un sistema de emisión de sonido interno para detectar las interferencias y conseguir la tridimensionalidad.

El éxito comercial no llegó, debido en parte al auge y la fuerza de Dolby Surround. Sin embargo Zuccarelli sí tuvo la oportunidad de grabar con Pink Floyd el disco The Final Cut, donde se utilizó esta técnica holofónica.

Muchos años antes, tal y como describe Cheryl R. Ganz en su libro acerca de la Chicago World Fair se mostró Oscar, una atracción de AT&T donde teníamos un hombre mecánico con micrófonos como orejas. Estaba sentado en una sala de cristal y los asistentes podían escuchar lo mismo que Oscar, un precursor de lo que después materializó Zuccarelli.

Cómo logra el sonido holofónico su efecto tridimensional
Con unas cajas acústicas estéreo de buena calidad se puede conseguir colocar con precisión una fuente de sonido, pero siempre delante de nosotros. Esta propiedad se conoce como escena sonora. El sonido tridimensional a través de auriculares, además, permite ubicar la fuente de sonido también por detrás y encima de nosotros.

A diferencia del estéreo que reproduce el sonido de izquierda a derecha y viceversa, el sonido binaural añade la altura y permite generar un sonido que parece provenir de múltiples direcciones. Pero la pregunta más clara que nos podemos hacer es: ¿cómo funciona?, ¿cuál es la técnica empleada? La explicación se basa en la distancia entre nuestras orejas, razón por la cual el sonido 3D se escucha principalmente a través de auriculares.

El hecho de tener que utilizarlo a través de los cascos ha sido uno de los motivos principales por los que su uso no se ha extendido más rápido. En la música normalmente se busca que el sonido se escuche lo más parecido a través de cualquier dispositivo, pero en el caso del audio 3D si no es un auricular la música se escucharía diferente.

Esto es así porque el audio 3D lo que hace es modificar distintos parámetros como las frecuencias o el desfase temporal. En los auriculares se puede ajustar bien la posición, pero a través de los altavoces es más complejo.

Para crear el efecto del audio 3D, lo que se hace es “engañar” al cerebro para que posicione en el espacio ciertas frecuencias. Es decir, se modifica el archivo de audio copiando el espectro de frecuencias, y otros parámetros, que escucharían nuestras orejas en caso de estar rodeados de las fuentes de sonido, como los instrumentos.

La palabra binaural proviene del hecho de utilizar dos pabellones auditivos como son las orejas. El cerebro es capaz de interpretar muy bien los sonidos y conocer con bastante precisión si provienen de delante o de detrás. Es un acto inconsciente, pero se basa en tres parámetros: el desfase temporal, la variación del nivel de presión sonora y la variación de frecuencia.

Con estos datos, el cerebro es capaz de identificar la ubicación de una fuente de sonido. Se define como HRTF (Head-related transfer function) a esta respuesta que caracteriza cómo el oído recibe un sonido desde un punto en el espacio.

Con el audio 3D el cerebro interpreta que las fuentes de sonido están en distintos sitios, pero en realidad lo que ocurre es que el sonido está modificado para aplicar los parámetros concretos para hacerle pensar que es así. Esto permite crear una experiencia en 360º totalmente envolvente, con un resultado que ni siquiera un 5.1 puede lograr.

Mediante algoritmos se puede hacer pensar a la persona que el sonido proviene de su alrededor, consiguiendo una sensación hiper realista que en el caso de la música se asemeja como si estuvieran tocando a nuestro alrededor. Y esto es precisamente lo que buscan los fabricantes; un efecto llamativo para quienes busquen un sonido más sofisticado.

Fuente: Xataka / Enrique Pérez

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