lunes, octubre 21, 2019
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Rastros de un virus antiguo en nuestro genoma podría hacernos caer en adicciones

Hace muchos, nuestros ancestros fueron infectados por un virus que, de acuerdo con una investigación reciente, pudiese estar relacionado con las adicciones sufridas por el ser humano moderno, pues se han encontrado huellas en el genoma de personas adictas.

De acuerdo con los investigadores, el virus HK2 ha dejado ciertos vestigios genéticos en el genoma del ser humano, los cuales se encuentran con mayor frecuencia en personas con alguna adicción. A ciencia cierta, el HK2 es un retrovirus que, tal como el VIH, tiene la capacidad de insertar su código genético en el ADN del organismo que le hospeda.

De hecho, se ha demostrado que entre el 5 y el 8 por ciento del genoma de los seres humanos se compone de restos de retrovirus antiguos que infectaron a nuestros antepasados hace millones de años. En la mayoría de la población, tales restos no difieren mucho entre los individuos. Sin embargo, sólo entre el 5 y el 10 por ciento de las personas tienen rastros de HK2 en su genoma.

Esto parece indicar que la infección causada por este retrovirus es relativamente reciente, ya que su presencia en el genoma no se ha equilibrado en la población ni se ha eliminado por selección natural. En este sentido, se cree que el virus ha convivido con el ser humano desde hace unos 250,000 años, en los genes del Neanderthal y el Denisovan.

Vulnerabilidad a las adicciones
La investigación se realizó en dos etapas. Una de ellas en Grecia, donde se analizó el genoma de más de 200 personas con VIH. Por su parte, en el Reino Unido, se analizó el ADN de aproximadamente 180 personas con hepatitis C, ya que ambos virus se pueden adquirir a partir del uso de drogas intravenosas.

De esta forma, se descubrió que las personas que habían contraído VIH al usar drogas intravenosas, tenían 2.5% más de probabilidades de tener rastros de HK2 en su ADN que aquellos que se habían infectado de otra forma. Por otro lado, quienes se habían infectado con hepatitis C, al usar ese tipo de narcóticos, tenían un 3.6% más de probabilidades de tener restos de este antiguo virus que los que no los consumían.

Gracias a investigaciones previas se sabe los restos de HK2 se localizan en un gen denominado RASGRF2, relacionado a la liberación de dopamina a nivel cerebral. Al respecto, es bien sabido que el neurotransmisor está relacionado con los centros del placer y la recompensa a nivel cerebral, por lo que tiene una gran influencia sobre los comportamientos adictivos.

Para comprobarlo, se llevó a cabo una segunda etapa en la investigación, cuyo objetivo era determinar si los restos del virus influyen de alguna forma sobre el genoma humano. Para ello, se empleó la tecnología CRISPR-Cas9, insertando restos de HK2 en el ADN de células humanas que carecían de estos.

De hecho, los restos de HK2 fueron insertados en el gen RASGRF2, donde suele localizarse. Así, se descubrió que modifican la expresión de este gen. Por tanto, los investigadores concluyen que los vestigios del virus en cuestión pueden ser la clave para comprender por qué algunas personas son más vulnerables a adquirir algún tipo de adicción.

La buena noticia es que comprender la influencia de los restos del antiguo virus sobre el genoma pudiese significar el desarrollo de mejores tratamientos dirigidos a curar y prevenir las adicciones.

Referencia:
Human Endogenous Retrovirus-K HML-2 integration within RASGRF2 is associated with intravenous drug abuse and modulates transcription in a cell-line model. PNAS (2018). doi.org/10.1073/pnas.1811940115

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