jueves, mayo 23, 2019
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¿Realmente existen comidas afrodisíacas que aumentan el deseo sexual?

¿Quién no ha escuchado que los chocolates, las fresas o las ostras son considerados comidas afrodisíacas que pueden tener el efecto de aumentar la libido y la potencia sexual?

Históricamente los afrodisíacos, llamados así por la diosa griega del amor, han incluido comestibles tan extravagantes como la mosca española, el cuerno de rinoceronte molido y extractos de plantas poco comunes. De hecho, durante la investigación para su libro Intercourses, la coautora Martha Hopkins descubrió que casi todos los alimentos se han considerado de esta manera en algún punto.

“Normalmente, las llamadas comidas afrodisíacas eran difíciles de encontrar, poco comunes o costosas como las trufas, el foie gras, el caviar o alimentos con la forma de un órgano sexual como el espárrago o las alcachofas. Incluso testículos de animales”, dijo Hopkins.

Aunque solemos relacionar las comidas afrodisíacas con la lujuria, el romance y la libido, en el siglo XVII —cuando todo, desde palomas hasta almendras y chirivías se consideraron de esa manera— también se les asoció con la reproducción y la fertilidad.

Por lo tanto, se les daba a las parejas casadas como sustancia médica, comenta Jennifer Evans, profesora de historia en la Universidad de Hertfordshire, quien investiga la historia de la alimentación y la fertilidad. Pero, ¿puede un alimento realmente afectar el deseo sexual y el rendimiento? ¿Y por qué ha estado tan presente esta idea en la historia?

Un aperitivo sensual
Para aquellos con problemas de circulación, es cierto que algunos alimentos pueden ayudar de manera similar al viagra, al relajar los vasos sanguíneos y mejorar el flujo de sangre a los genitales. El aminoácido L-Arginina, por ejemplo, que se encuentra en alimentos como las calabazas, las nueces y la carne de res, se convierte en óxido nítrico en el cuerpo, lo que aumenta el flujo sanguíneo. Los alimentos ricos en ácidos grasos Omega 3, como el salmón y el aguacate, tienen el mismo efecto.

Otro ayudante es la Quercetina, que se encuentra en las manzanas, bayas, uvas, vino tinto, ajo y chocolate negro. Esta tiene propiedades antiinflamatorias que pueden mejorar también el flujo sanguíneo. Sin embargo, solo las personas con circulación débil verían mejoras en su función sexual al comer estos alimentos, comenta Lauri Wright, portavoz de la Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos. Alguien con una buena circulación no vería ningún cambio.

La cuestión es que cuando la mayoría de las personas piensan en comidas afrodisíacas, lo primero que viene a la mente no es en sí la función sexual, sino el deseo. Y un alimento que desde hace tiempo se cree que ayuda con el deseo sexual es el chocolate.

Según la investigación “Efectos del consumo de chocolate oscuro y cacao sobre la función endotelial y la rigidez arterial en adultos con sobrepeso”, publicada en la Revista Británica de Nutrición, el cacao puede aumentar el flujo de sangre en partes del cuerpo más allá del torso. Pero cuando se estudió su relación directa con el deseo sexual, no se encontró evidencia que respalde su uso como afrodisíaco. De hecho, no se ha encontrado evidencia de que algún alimento aumente la excitación o el deseo sexual.

Solo hay una excepción: el alcohol. Varios estudios de menor escala, publicados en la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, demostraron que el consumo de alcohol está relacionado con la excitación. Pero también puede impedir el desempeño sexual.

El vino tinto en particular puede estar vinculado de manera indirecta a la función sexual debido a sus beneficios potenciales para la salud del corazón, señala Michael Krychman, obstetra, ginecólogo y consejero clínico sexual en el Centro de Salud Sexual y Medicina de Sobrevivencia del Sur de California.

Aunque es importante aclarar que el vínculo entre el vino tinto y la salud cardiovascular no es definitivo. La reputación de la bebida dentro de las comidas afrodisíacas puede deberse a que forma parte de la dieta mediterránea, la cual consiste principalmente de alimentos de origen vegetal como frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos, y aceite de oliva.

Otra característica de esta dieta es que es relativamente baja en azúcar, queso y carne. Y debido a que es más un estilo de vida saludable que un alimento aislado, la dieta mediterránea podría ofrecer “cualidades afrodisíacas”.

Sobre la salud
“Se ha encontrado que el vino tinto afecta la función sexual, pero no sabemos si se trata de una dieta, o una combinación de dieta, estilo de vida y genética”, dijo Krychman. “Lo que sí sabemos es que en las personas que hacen ejercicio, mantienen una alimentación saludable y menos estrés, todos estos elementos colaboran y ofrecen una mejor vida sexual”.

En un estudio publicado en la Revista de Salud Sexual en 2010, en el que participaron 600 mujeres con diabetes tipo dos, se descubrió que la dieta mediterránea estaba relacionada con niveles más bajos de disfunción sexual, mientras que otro estudio titulado “Factores dietéticos, dieta mediterránea y disfunción eréctil” publicado en la misma revista, concluyó, como lo dice su título, que la alimentación también podría estar asociada con una mejora en la disfunción eréctil.

“La conclusión es que una dieta saludable de mariscos, carnes magras, nueces, frutas, verduras y cereales integrales -básicamente la dieta mediterránea- ayuda con la función nerviosa y mejora el flujo sanguíneo”, dijo Wright. Y la razón por la que no existe evidencia que respalde que haya comidas afrodisíacas, pues cualquier alimento con un efecto tan potente sería peligroso, explicó Jessica Abbott, profesora de ecología evolutiva de la Universidad de Lund, en Suecia.

“La mayoría de los alimentos que comemos no tienen efectos secundarios, lo cual es tranquilizador. De lo contrario, no sería seguro ingerirlos con frecuencia”, dijo. “Todas las hierbas que se han asociado con afrodisíacos forman parte de los tipos de alimentos que comemos en pocas cantidades como la planta Mimosa Pudica y altas dosis de extracto de raíz, las cuales tienen muchos compuestos activos que se usan como defensa contra los animales herbívoros”.

Mente sobre materia
Entonces ¿por qué algunas personas aseguran que hay comidas afrodisíacas? Puede ser simplemente porque creen que lo harán, dijo Krychman. “Existe poca evidencia de que las ostras tengan algún efecto sobre el deseo sexual. Faltan pruebas rigurosas que así lo comprueben. Esto es en parte porque el efecto placebo es muy grande”, dijo.

El hecho de que el deseo sexual sea tan multifacético e individual puede ser un beneficio, comentó Nan Wise, psicoterapeuta y terapeuta sexual de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey. “El deseo es físico, psicosocial y racional, e involucra muchas variables. Si crees que las llamadas comidas afrodisíacas incrementan el deseo, la psicología del efecto placebo afectará nuestra capacidad de (que ese alimento) pueda excitarnos o no”, dijo Wise.

Todo depende del contexto de la comida que consumimos, añadió Evans, de la Universidad de Hertfordshire. “No sueles pensar que el chocolate es un afrodisíaco cada vez que te comes un Twix. Tienes que estar en el contexto adecuado” dijo.

Nuestras experiencias individuales también pueden ser un factor determinante en qué alimentos aumentan el deseo sexual en cada uno de nosotros, dijo Jean-Christophe Billeter, profesor asociado de comportamiento social y sexual de la Universidad de Groningen, en Los Países Bajos.

“Los humanos pueden sugestionarse con mucha facilidad, y el cerebro está conectado para generar un recuerdo intenso cuando tenemos un éxito sexual. Dependiendo de la situación, el entorno en el que una persona tuvo sexo podría convertirse en un desencadenante del deseo al tener relaciones sexuales en el futuro”.

Hambre
Al final, cualquier alimento bien podría tener cualidades afrodisíacas. Después de todo, si una persona se muere de hambre y no hay comida cerca, tiene sentido que su deseo sexual disminuya. “Desde el punto de vista de la evolución, los humanos desean relaciones sexuales para reproducirse, y es necesario tener un peso saludable y una dieta que proporcione los nutrientes necesarios para lograr esto”, dijo Billeter.

Hay evidencia de que en la pornografía del siglo XVII aparecían alimentos con frecuencia por la misma razón, de acuerdo con Evans. Se presentaba para ayudar “alimentando a la pareja para la siguiente ronda”. En sus experimentos con moscas de fruta, Billeter descubrió que los patrones de apareamiento cambiaban de manera significativa cuando no había comida cerca. Si las moscas de fruta se encuentran en un ambiente donde hay comida se aparearán con el primer macho que encuentran hasta siete veces al día. Cuando no hay comida solo se aparean una vez.

También se puede encontrar evidencia en la naturaleza de que consumimos alimentos que nos hacen parecer atractivos al sexo opuesto. Consideremos las características de ciertas aves, por ejemplo, los machos son más coloridos porque las hembras lo encuentran atractivo. Los machos logran tener estos colores al comer alimentos con pigmentos orgánicos conocidos como carotenoides.

Esto también aplica a los humanos. “En el pasado, las mujeres consideradas como las más atractivas tendían a ser más robustas, ya que ser ‘gorda’ cuando no había mucha comida cerca podía indicar que la mujer era buena para reproducirse”, Dijo Billeter.

También puede que haya un aspecto inherentemente afrodisíaco en la práctica de darle comida a una pareja sexual —lo que podría explicar la verdadera razón por la que una caja de chocolates en San Valentín o una comida casera puede inducir deseo—. “Las arañas atrapan moscas para presentárselas a las hembras con la intención de aparearse, mientras que hay especies de grillos que producen una sustancia gelatinosa para inducir a las hembras a aparearse con ellos”, dijo Abott.

La idea de las comidas afrodisíacas ha existido durante tanto tiempo porque las personas siempre se han sentido atraídas a aquello que promete juventud, longevidad y fertilidad, argumentó Evans. Por esta razón, es probable que sigamos creyendo en ellos en los siglos por venir.

Fuente: BBC Mundo / Jessica Brown

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