domingo, octubre 20, 2019
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¿Serán capaces las máquinas de tener creatividad como los seres humanos?

Siempre hemos pensado que la creatividad y el arte pertenecían únicamente a los seres humanos, pero ahora la inteligencia artificial (IA) pone en jaque este pensamiento. La creación de numerosas obras a través de procesos de aprendizaje de distintas técnicas artísticas nos lleva a preguntarnos si es posible que la IA produzca arte y se llegue a desarrollar en las máquinas la misma creatividad que caracteriza a los humanos.

Las primeras obras de arte rupestre que hicieron nuestros antepasados tienen unos 73,000 años de antigüedad, y ahora le toca el turno a las máquinas. Desde 1960 ha habido numerosos estudios para determinar si un ordenador podría producir arte de manera independiente.

Por ello se crearon los primeros programas de dibujo para máquinas basados en códigos, como los de la húngara Vera Molnár, o la creación en los años 80 de los simuladores que hacían evolucionar a formas orgánicas animadas sin ser direccionados por un humano, los cuales creó el artista británico William Latham.

Creatividad en la IA actualmente
En la actualidad hay numerosos casos en los que la IA genera contenidos artísticos. Por ejemplo, Spotify contrató a un investigador de IA llamado François Pachet para que trabajase en un software que escribiera música. En Artnet, sitio web en el que se comercializan obras de arte, un coleccionista de arte parisino compró una imagen realizada por IA, es decir, usando un programa de ordenador de Obvious, un colectivo de artistas franceses que defienden este arte bajo el lema “la creatividad no es solo para humanos”.

Este software que creó las obras de arte lo hizo utilizando como referencias otras pinturas históricas, y aunque es una pintura completamente nueva, se asemeja a una imagen del siglo XVIII. Esta obra de arte se ha generado gracias al uso de “redes adversas generativas” (GAN). Estos GAN son redes neuronales que se enseñan a sí mismas a través de la experimentación propia que realizan, sin necesidad de que un ser humano las programe.

Es decir, hacen uso de dos programas: uno que contiene la base de datos de algo real (antiguas obras de arte como referencia), y otro que busca “engañar” al primer programa intentando constituir un ejemplo con lo que “conoce” pero que sea algo nuevo. Así, el segundo programa crea imágenes inventadas, pero con un “estilo” de las que se han introducido en la base de datos.

Entonces, ¿nunca serán obras que no estén basadas en arte preexistente?
Al final lo que hace que una obra realizada por un ser humano sea creativa tiene mucho que ver con la intencionalidad del artista al hacerla. Sus pensamientos, pasiones, esperanzas o ideas, es lo que caracteriza a una obra original. Es decir, en la mayoría de ocasiones, los humanos crean obras por una necesidad de autoexpresión.

Pero, ¿es esta la única creatividad válida? Tal vez las máquinas también tienen su propia forma de expresión, generada a partir de sus propias necesidades. Como los primeros humanos pintaron sus manos en las piedras en la primera expresión de su existencia a sí mismos, es posible que las máquinas lleguen a esa creatividad en un futuro y tal vez su originalidad se equiparará a la de los humanos en todos los ámbitos.

Fuente: ComputerHoy

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