domingo, diciembre 8, 2019
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¿Tienes adicción al sexo?, descúbrelo

Las personas que tienen una dependencia o adicción al sexo se les etiqueta como pervertidos o degenerados. Sin embargo, en opinión de los sexólogos, quienes la padecen son seres que no han aprendido a enfrentarse a los problemas cotidianos y buscan en las relaciones íntimas una salida para aliviar su estrés.

Por: Karina Galarza Vásquez

Invasión constante y obsesiva de pensamientos eróticos y necesidad imperiosa de tener contacto sexual varias veces al día, sin tomar en cuenta los riesgos y consecuencias de esta conducta, es lo que experimentan las personas con adicción al sexo.

“Hay que ser cuidadosos al usar el concepto ‘adicción al sexo’, pues uno de los riesgos son las generalizaciones. En este sentido, es necesario diferenciarla de deseo sexual, que es fuerza motivacional y expresión corporal”, refiere el doctor David Barrios Martínez, director de Caleidoscopía, Espacio de Cultura, Terapia y Salud Sexual.

Lo que permite distinguir entre apetito sexual normal y adicción al seco es que durante los últimos seis meses el individuo recurre a ciertas conductas sexuales o tiene fantasías que le incapacitan y deterioran la capacidad de relacionarse y de construir vínculos significativos.

Al respecto, Libe Oldak, terapeuta de pareja, comenta que las consecuencias de tal alteración incluyen problemas económicos, laborales y familiares; disolución de relaciones amorosas; ansiedad y depresión. “Se debe tener presente que la sexualidad forma parte natural del ser humano, pero cuando se convierte en prioridad provoca interferencias en la vida y causa profunda ansiedad, culpa y arrepentimiento”.

Insaciables
Diferentes nombres han sido utilizados para hacer referencia a la adicción al sexo, que van desde ninfomanía y satiriasis, hasta parafilias, desórdenes en el control de los impulsos y comportamiento sexual compulsivo.

El término ninfomanía (empleado para las mujeres) proviene del griego nymp líe (muchacha) y monia (locura o manía). En la mitología griega, las ninfas eran deidades del bosque a las que gustaban los placeres del amor. Este concepto, considerado una enfermedad femenina, hace referencia a exaltación excesiva del deseo sexual, el cual se conoce como satiriasis, andromanía o donjuanismo en hombres, aunque no siempre se le considera un padecimiento debido a la ideología que defiende la idea de que los varones pueden tener varias parejas sexuales sin ser mal vistos.

De acuerdo con el sexólogo Luis Perelman, miembro de la Asociación Mundial de Sexología y codirector de la Librería El Armario Abierto, “los términos ninfomanía y andromanía o satiriasis ya no se utilizan en la actualidad. Se crearon en el siglo XVIII, época en que se negaba que las mujeres pudieran experimentar placer. En consecuencia, las mujeres que gozaban su sexualidad eran consideradas prostitutas, brujas o enfermas a las que incluso se les recluía en manicomios”.

Por otra parte, contrario a lo que pudiera pensarse, “en la adicción al sexo no necesariamente hay placer, pues lo que se busca es obtener alivio, controlar la ansiedad y calmar las ganas”, afirma la doctora Rinna Riesenfeld, sexóloga y codirectora de la librería El Armario Abierto.

Ambos especialistas coinciden al definir esta adicción como condición o enfermedad psicoemocional con repercusiones en lo físico en la que nunca hay suficiente sexo. Es excitación desesperante, urgente necesidad del individuo de “explotar”, descargar toda la tensión, desesperación o energía, provocada regularmente por ansiedad, estrés, situaciones de vida, represión sexual y baja autoestima.

En este contexto, es importante resaltar que “al definir el comportamiento sexual adictivo, no sólo debe enfatizarse la extraordinaria frecuencia de la actividad sexual y capacidad de reemplazar un compañero por otro manifestada por dichos individuos (generalmente uno o más por día durante períodos alternantes), sino también destacaría el objetivo de ‘automedicación psicológica’ de dicho comportamiento, dirigido hacia el alivio de la incapacidad de disfrutar y depresión”.

Así lo percibe el médico estadunidense Wayne A. Myers, quien se desempeña como profesor clínico de Psiquiatría del Centro Médico de la Universidad de Cornell, analista didacta y supervisor del Centro de Formación e Investigación Psicoanalítica de la Universidad Columbia, en Estados Unidos.

¿Soy adict@ al sexo?
Si bien no existe una medición o clasificación de la adicción al sexo debido a que todas las personas son diferentes, de acuerdo con el doctor Luis Perelman es posible percibir si se es adicto al sexo mediante las siguientes situaciones:

-Al volverse dependiente de la compulsión y el deseo de coito, no necesariamente de experimentar un orgasmo.

-Cuando se perjudica la vida anteponiendo el sexo a actividades como comer, dormir, trabajar o hacer otras cosas importantes.

-El perfil de los sexoadictos son promiscuidad acentuada, exhibicionismo, voyerismo incontrolable y cuando se pasa de la fantasía al acto perjudicando a otras personas.

Asimismo, los adictos al sexo no son grandes conquistadores, “pues no siempre tienen muchas relaciones sexuales con muchas personas diferentes, la mayoría recurre a la masturbación para calmar su ansiedad, ya que no siempre es fácil encontrar a alguien para saciarla”, resalta la doctora Riesenfeld.

Y ahora ¿qué hago?
Lo primero que se recomienda es aceptar el problema, que el comportamiento sexual genera malestar con la pareja y, por supuesto, que ya no tienen el control sobre dicha conducta. Una vez que la persona reconoce su problemática puede ver qué le está pasando, a partir de su autoconcepto, identidad y capacidad de enfrentar de otra manera los problemas.

“Las sustancias externas al organismo que proveen placer transitorio son agentes del exterior y se integran al cuerpo (drogas), en cambio, la sexualidad y erotismo son inherentes a la persona, forman parte de su cuerpo. Algunos adictólogos plantean que la administración de inhibidores del deseo sexual sirven para controlar el problema, pero no estoy de acuerdo porque lo considero como una amputación del ser humano”, advierte el doctor Barrios Martínez.

Cuando una persona llega a psicoterapia con inadecuación, culpa o estigma porque le han dicho que tiene adicción al sexo se favorece la autoexploración, es decir, que la persona identifique entre su verdad interior y exterior. Al mismo tiempo, se fomenta que resignifique y establezca límites entre lo que puede seguir haciendo y lo que decide limitar. Si la persona, ya carente de culpa, dice “es mi necesidad, voy a buscar el mayor disfrute”, entonces atiende a sus propias necesidades y no las del resto del mundo.

Durante la terapia también se promueve la responsable toma de decisiones. Hay quienes con una vida desorganizada van perdiendo eficiencia en el trabajo, escuela o familia. Aquí se recomienda que los afectados consideren privilegiar la calidad sobre la cantidad, quizás no dejen de tener varias parejas, pero no buscarán con desesperación encuentros sexuales fortuitos.

Si el deseo incontrolable por las relaciones eróticas ha llegado al grado de impedirte realizar tus actividades diarias de manera eficiente y te ha ocasionado problemas con quienes te rodean, es tiempo de que acuda con especialistas en Sexología, Terapia de Pareja y/o Psicología para que puedas tener vida sexual sana.

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