martes, diciembre 24, 2019
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Una quinta parte de la población podría oír los colores o ver los sonidos

Según una nueva investigación, una quinta parte de la población podría padecer una forma ligera de sinestesia, es decir, que tendría la capacidad de oír colores, ver sonidos o saborear un objeto con sólo tocarlo.

Hasta ahora se ha pensado que entre el 2 y el 5 por ciento de la población humana tendría estas capacidades extrañas, pero esta nueva investigación sugiere que la sinestesia puede ofrecer distintos grados de manifestación y afectar a un mayor número de personas.

Algunas investigaciones sostienen que la sinestesia se debe a una activación cruzada de áreas adyacentes del cerebro que procesan diferentes informaciones sensoriales. El cruce de informaciones sensoriales dentro del cerebro podría producirse, hipotéticamente, por un error en las conexiones nerviosas que se produciría en los momentos de desarrollo del feto.

La sinestesia puede manifestarse también cuando uno de los sentidos está dañado, por efecto de drogas o en casos de autismo. No obstante, no es bien conocida todavía por la ciencia, que necesita nuevas investigaciones para conocerla mejor y evaluar su verdadera dimensión social.

También se piensa que puede tener un origen genético, ya que sus manifestaciones se concentran en las mujeres y en determinadas familias. Asimismo, hay que tener en cuenta sus diferentes variables, ya que si por una parte sus efectos más espectaculares son escasos, como por ejemplo percibir una sensación dulce en la boca cuando se contempla una obra de arte, otras manifestaciones de la sinestesia son más frecuentes, por ejemplo las que mezclan la visión y los sonidos.

Nueva investigación
Para ampliar los conocimientos sobre la sinestesia, investigadores británicos han intentado determinar si los casos de personas sinestésicas que oyen sonidos cuando ven la luz son más frecuentes que en otros tipos de tal condición. Los resultados de su investigación, que se publican en la revista Counsciousness and Cognition, sugieren que una quinta parte de la población podría padecer una forma leve de sinestesia.

Este sorprendente resultado se obtuvo mediante una investigación en la que participaron unos cuarenta voluntarios que fueron expuestos a la percepción de sonidos y de luces. Ninguno de los voluntarios tenía antecedentes de sinestesia.

Los investigadores descubrieron que el 22 por ciento de los voluntarios oían sonidos cuando veían luces, cuando en realidad no se había producido ningún sonido durante el experimento. Profundizando en esta experiencia, en una segunda fase del experimento los investigadores introdujeron sonidos al mismo tiempo que generaban destellos luminosos.

El resultado fue entonces más sorprendente, ya que el mismo 22 por ciento de voluntarios fueron incapaces de concentrarse en el sonido del experimento coincidente con los destellos de luz. No podían concentrarse en ese sonido porque en realidad estaban percibiendo dos sonidos, el que se producía dentro del experimento, y el que ellos percibían al percibir la luz, y que sólo existía en su imaginación.

La vista y el oído, unidos
La cifra del 22 por ciento resulta sorprendente para los investigadores porque supera la estimación previa de que la sinestesia afecta sólo entre el 2 por ciento y el 5 por ciento de la población.

El estudio pone de manifiesto también que podría haber también una escalada en la sinestesia, que puede manifestarse en diferentes grados de intensidad. Eso significa que la sinestesia no debe considerarse como un fenómeno de manifestación uniforme que afecta a un pequeño porcentaje de la población.

Lo que indica el estudio es que algunas variables de la sinestesia están más extendidas entre la población y que otras variables, más extrañas, afectan a menos personas.

El estudio, no obstante, no profundiza en las causas de la sinestesia, que siguen siendo poco conocidas, sino que se ha limitado a constatar la extensión entre la población de la confusión que a veces origina en el cerebro la percepción simultánea de sonidos y luces.

Referencia:
A deafening flash! Visual interference of auditory signal detection. Consciousness and Cognition, Volume 49, March 2017, Pages 15–24. http://dx.doi.org/10.1016/j.concog.2016.12.009

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